¿Hay esperanza para las aerolíneas mexicanas, qué les depara tras la pandemia?

Para un país tan extenso como México, la comunicación aérea es indispensable. Sin ella, simplemente no podría haber turismo con la intensidad requerida

¿Hay esperanza para las aerolíneas mexicanas, qué les depara tras la pandemia?
La SCT reportó un crecimiento total de -52.3% para las aerolíneas nacionales durante 2020. Foto: Pixabay

La pandemia que nos aqueja, está poniendo en jaque a todas las actividades económicas del mundo y, dentro de ellas, el turismo es una de las más afectadas. Y, dentro de los componentes que integran la cadena de valor turístico, las aerolíneas son, indudablemente, el eslabón más delgado.

A lo largo de los casi 100 años de existencia de la aviación comercial, todos hemos sabido que las aerolíneas son empresas sumamente onerosas, que dependen, básicamente, de las aeronaves, las tripulaciones, el combustible y el proceso operativo y comercial; de cuyo desempeño armónico, depende su rentabilidad. Es decir que con una variación muy ligera en sus factores de ocupación, una línea aérea gana o pierde mucho dinero.

Para un país tan extenso como México, la comunicación aérea es indispensable. Sin ella, simplemente no podría haber turismo con la intensidad requerida para hacer rentables las inversiones adicionales.

La historia nos refiere que las dos grandes líneas aéreas tradicionales, Aeroméxico y Mexicana, surgieron y prosperaron con una cercanía gubernamental; no siempre como propietario de las empresas, pero siempre con un monitoreo e intervención en tarifas, subsidios al combustible, estrategias de apoyo comercial y otras acciones. Con todo y los cuáles, no han estado exentas de vaivenes, al grado que Mexicana de Aviación, la línea aérea mas antigua de Latinoamèrica y la cuarta del mundo, hoy descansa en paz.

Es evidente que la aviación comercial es un negocio muy oligopólico. Sólo hay dos fabricantes de fuselaje importantes; tres de motores; dos de sistemas operativos, uno de combustibles, y así por el estilo. Por lo que dejar a las fuerzas del mercado la supervivencia de una aerolínea es ingenuo, por decir lo menos.

Después de un año de encierro –lo cual, hace poco, era impensable–, la magnitud de esta pandemia se está demostrando. Vemos que en Estados Unidos y Europa ha habido apoyos directos, verdaderamente multimillonarios, para sus líneas aéreas y aún así están batallando para sobrevivir. ¿Qué esperar de las aerolíneas mexicanas, después de escuchar claramente que el gobierno no las va a apoyar? El escenario no es prometedor.

¿Qué sucederá después? La asociación o compra hostil por parte de empresas extranjeras. Y eso siempre y cuando su mercado principal les genere estabilidad. Para ellas el reto es sobrevivir, no expandirse. Además las condiciones para la inversión extranjera directa deberán modificarse. Ya existen gestiones para otorgar las primeras quintas libertades: es decir, vuelos internos operados por líneas aéreas extranjeras en un afán de compartir o repartir los flujos turísticos a otros lugares. Pero el panorama para destinos menos demandados por la vía aérea, el panorama es francamente desalentador. Ciudades como Chetumal, Campeche, Ciudad del Carmen, Tampico, Mazatlán, Manzanillo, Ixtapa-Zihuatanejo, Acapulco y Huatulco verán su conectividad aérea muy afectada en menos de un año.

El diagnóstico aéreo al dia de hoy, señala que Volaris, Viva Aerobús, Aeromar, Magnicharters y TAR son empresas que han sabido adaptarse con mayor solvencia y todos esperamos que así continúe sucediendo; Interjet esta en coma y Aeroméxico en un profundo esfuerzo interno de refundación.

Estos comentarios realistas y para nada catastróficos, buscan recomendar a las autoridades involucradas en este tema, que son Hacienda, Economía, Gobernación, Comunicaciones y Transportes y Turismo, principalmente, a que convoquen a un comité de emergencia, que empiece a visualizar y diseñar rumbos de acción, ante estas tristes perspectivas.

México ya ha transitado en el pasado por crisis económicas muy severas. Se han intentado abrir rutas con apoyos económicos temporales; asociaciones diversas con aerolíneas y operadores mayoristas; acciones promocionales con hoteles en específico o asociaciones empresariales diversas, entre muchas otras; pero es hora de empezar a idear formulas inéditas ante el tamaño igualmente inédito de esta crisis.

Ha llegado el momento de reinventar un modelo, no solo turístico, sino comercial, para el futuro de la aviación comercial en nuestro país, con mayor conectividad entre ciudades de Norteamérica, de Centroamérica y entre urbes medianas de nuestro país.

La magnitud de esta pandemia lo justifica y querámoslo o no, lo va a provocar. Así que adelantémonos al futuro.

 

Por Jorge Hernández Delgado

*Jorge Hernández Delgado es el Presidente de la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (FEMATUR).


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