MON LAFERTE

Mon Laferte inicia su gira mundial en el Auditorio Nacional

La cantante originaria de Chile ofreció un recorrido por su carrera musical en el Auditorio Nacional 

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Los metales y las percusiones guardan silencio para que las guitarras acompañen a la cantante interpretar "Se me va a quemar el corazón"Créditos: Especial

Un río de morras con coronas de flores en la cabeza corre al llamado de la nueva voz del lenguaje del amor y el desamor. Si en la mitad del siglo XX José Alfredo Jiménez cantaba en el último trago, hoy Mon Laferte le dice al vato que no grite, que huele a licor, y, sinceramente, es mejor que se vaya a la mierda porque la vida no puede seguir siendo un lamento. 

La cantautora chilena, nacionalizada mexicana, abre su gira mundial con "Aunque te mueras por volver", su desgarro vocal, ese que sale de la entraña mal herida por un amor, retumba en el Auditorio Nacional que sólo las 10 mil morras logran apagar con su grito sororo. 

El concierto de Mon Laferte está construido a modo de una obra teatral, acaso una ópera trágica tradicional. En las pantallas se anuncia un Presagio construido con las canciones "Tormento", "Inventarme", "Antes de ti", y "Supermercado".

Llega entonces el primer acto que titula "El miedo nos ha entrenado", y sí, las morras lo han demostrado con fuerza en los últimos años, desde que en aquél 8 de marzo tomaron las calles para advertir que el patriarcado no se va a caer, lo van a tirar. 

"Si tú me quisieras" revela la potencia de su voz, en ese último verso climático, Mon Laferte se detiene y confiesa: "Estoy nerviosa, me da mucha emoción estar aquí. En las primeras canciones no me salía la voz. ¡Ya soy mamá!". Su público, ese río femenino se derrama por cada esquina del Auditorio. 

Al acto dos lo titula "Se me va a quemar el corazón" Foto: Especial 

La cantante nacida en Valparaíso, radicada en México desde hace 15 años, sigue con "Química mayor", "Algo es mejor", Placer Hollywood". De pronto se va la luz y aprovecha para una confesión más: "cinco minutos antes de subir le di chichi a mi bebé, vengo de mi realidad, y los veo y casi se me caen los calzones, menos mal que traigo pantalones". Pide entonces que las 10 mil butacas se iluminen mientras interpreta "Good boy". 

Al acto dos lo titula "Se me va a quemar el corazón", la primera escena es "Vuelve, por favor", ese ruego al cariño de que regrese porque "este mar se hace tan grande".

Mon baja de un pedestal para pasear con sus tacones de un lado a otro del escenario y cantar "La mujer", dedicada a esos que arman y desarman, pero no son más que "tristes cobardes". Ay, ay.

"Calaveras" antecede a "Crying Diamond", una canción que, dice Mon, es muy especial para ella porque nadie, ninguna mujer, ninguna niña debería vivir lo que ella. Y es que el tema es la historia de una chica violentada por un sujeto que prometió convertirla en cantante famosa.

Mon, quien ha vendido más de 5 millones de grabaciones, se echa un tango y canta "No te me quites de acá" y "La vie en rose". 
Los metales y las percusiones guardan silencio para que las guitarras acompañen a la cantante interpretar "Se me va a quemar el corazón", la despedida final al carnicero emocional. 

Si las abuelas de las morras tenían a Chavela Vargas, las nacidas digitales tienen a Laferte para cantar temas como "Funeral", "Por qué me fui a enamorar de ti", el himno al amor prohibido. 

El repertorio de la México-chilena no es sólo un viaje por sus siete discos, también de ritmos, ha ido de la balada, al pop, al ranchero, al tango, a la salsa. Los nervios de Mon se han ido. 

Acto tres: éxtasis. Mon Laferte va por su cuarto cambio de vestuario. Ahora lleva un vestido rojo y arranca con "Un sólo hombre no puedo tener" y las chicas entonan "puedo ser mala y puedo ser buena, puedo ser santa o ser una ramera, puedo ser niña y también ser mujer".

"Amor completo" y "Mi buen amor" se vuelven monumentales con 10 mil voces, porque el amor que intenta ser deconstruido también es apasionado y tampoco puede resistirse a una última noche antes de que todo, ahora sí, termine. 
"Tu falta de querer" le saca al Auditorio Nacional un do de pecho que atraviesa el corazón, desafinado, pero muy entregado, que ni qué.

"Es mi primer concierto como mamá, cómo friego con que soy mamá, pero las que lo son me entenderán, me ha cambiado la vida y siento que he dado el concierto de mi vida", dice.

"Plata ta tá", escrita como una respuesta a la represión del gobierno en las protestas en Chile del año 2019, y "El beso" ponen a todos de pie para bailar, así como la cumbia "Amárrame".

Y el telón, extasiado, se cerró. 

dhfm 

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