Celebra ATLANTE 105 años de HISTORIA, vida, bohemia y FUTBOL

El cuadro azulgrana celebra su aniversario con la esperanza de regresar a Primera División

Celebra ATLANTE 105 años de HISTORIA, vida, bohemia y FUTBOL
CAMPEÓN. Rubén Omar Romano comandó al Atlante en la exitosa década de los 90; aquí enfrentando a Correcaminos. Foto: Especial

El Pueblo está de plácemes. El Atlante cumple este domingo 105 años de vida, en donde han tenido momentos de gloria, de dificultades y también, de incertidumbre.

Bohemio, gitano, trovador y nómada. Son algunos de los adjetivos que a lo largo del tiempo han aparecido para calificar a este equipo. Características que distinguen al mexicano que siempre deambula por las calles buscando un poco de alegría, y más si está va acompañada de un balón.

Inicio incierto

La controversia ha acompañado al Atlante desde su nacimiento. El calendario marca el 8 de diciembre de 1918 como el día de su fundación formal y constitutiva. Pero diversos testimonios aseguran que el verdadero origen fue el 18 de abril de 1916, cuando los hermanos Refugio y Trinidad Martínez se reunieron con varios amigos a jugar en los llanos de la Colonia Condesa- Roma, y desde entonces, surgió la idea de formar un equipo.

Esta última versión, que es alabada por el club desde su sitio oficial, (atlantefutbol.com) se reforzó cuando el 18 de abril de 2006 se develó una placa por el 90 aniversario, y en 2016, cerca de 5 mil aficionados se reunieron para celebrar el centenario, con una marcha que terminó en la esquina de las calles Sinaloa y Valladolid de la Colonia Roma, lugar donde jugó por primera vez.

Ahí surgió el carácter impredecible del club azulgrana, así como de las batallas en los partidos disputados en las calles y de las competencias organizadas por la fábrica de calzado Excelsior, lugar donde trabajaban los hermanos Martínez. El futbol en México había dejado de ser de la élite y comenzó su despegue como deporte popular.

Los primeros partidos

El debut del Atlante en una competencia formal se dio hasta 1921, cuando ingresó a la Tercera Categoría de la Liga Nacional, donde al final del torneo quedó en segundo lugar. Los hermanos Martínez reclutaron a varios jóvenes, la mayoría obreros de fábricas textiles, que se les empezó a conocer con el mote de prietitos, por ser varios de ellos de tez morena, y que en ocasiones jugaban descalzos para no gastar los zapatos con los que iban al trabajo.

Después de deambular por varias ligas, el equipo es aceptado en el Campeonato de Primera Fuerza de la Federación Mexicana de futbol para la temporada 1927-28, gracias a un triunfo sobre el América 2-1.

La Gran Época

Los mejores años del cuadro atlantista fueron en la década de los 30, donde varios de los prietitos alcanzaron su nivel de madurez, y empezaron a surgir nuevas figuras, siendo la más destacada Juan Trompo Carreño, uno de los mejores jugadores mexicanos de la época.

Precisamente, con un gol de este delantero, Atlante obtuvo su primer título en 1932. Comenzó su gran rivalidad con el Necaxa, quien también vivía una de sus etapas más brillantes, y empezó a distinguirse de clubes como América y el España, no sólo por la forma de juego, sino por las enormes diferencias económicas que lo separaban. Por esa identidad, se ganó el mote del Equipo del Pueblo.

Fueron cuatro los títulos en total que ganó, de 1932 hasta 1942, donde también destacaron elementos como Felipe Diente Rosas, Dionisio Mejía, Manuel Chaquetas Rosas y Rafael Guirán. Todos ellos, mitad trabajadores, mitad futbolistas.

Los tiempos difíciles

A finales de los treinta, en medio de su mejor época deportiva, Atlante comenzó a vivir un factor que ha sido una constante a lo largo de su historia, la inestabilidad financiera. Varios de los socios se retiraron al no poder solventar más los gastos de mantenimiento, y por petición de aficionados ilustres, se pidió ayuda al Gobierno Federal.

Entonces, un personaje clave en la vida del club entró al rescate, el General José Manuel Núñez. Por más de 30 años, el ilustre directivo y dueño, dio un nuevo impulso al cuadro azulgrana, que entre otras cosas, ganó su primer título de la era profesional durante la temporada 1946-47, con Horacio Casarín como principal figura y goleador.

Pero a finales de los sesenta, Núñez se retira y decide vender al equipo. A raíz de ahí, comenzó a caer en un tobogán, que no sólo incrementó sus problemas financieros, sino que lo llevó al descenso en 1976.

Tras el regreso al Máximo Circuito un año más tarde, el dueño, Fernando González Fernandón, dejó a la deriva al club, que nuevamente quedó en manos gubernamentales, bajo la tutela del Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS.

Con esa institución, el conjunto atlantista tuvo una etapa aceptable, con jugadores de la talla de Ricardo Antonio La Volpe y Evanivaldo Castro Cabinho, logrando el subcampeonato de liga en la temporada 1981-82, y el título de la Concacaf, en 1983. Pero la estabilidad sería efímera.

Los últimos tiempos

Luego de tres años de gestión del entonces Departamento del Distrito Federal, Atlante fue adquirido, en 1987, por el empresario José Antonio García, con el que el equipo tuvo altas y bajas durante los 10 años en los que fue propietario. Ganó su segundo título de liga profesional, en la temporada 1992-93, pero también un descenso, y diversos cambios de estadio y de sede.

Tras un tiempo de ausencia, García regresó al club a finales de los noventa, pero ya con Alejandro Burillo Azcárraga como nuevo dueño. En esa etapa se da la mudanza a Cancún, en 2007, donde obtuvo su tercer título a finales de ese año, pero también, sufrió un descenso más, en 2014.

Hoy, el cuadro azulgrana forma parte de la Liga Expansión MX, competencia que marcó su regreso a uno de sus templos sagrados, el Estadio Ciudad de los Deportes. Y desde ahí, luchará por volver a ser protagonista, ahora bajo el mando de su nuevo dirigente, el empresario Emilio Escalante.

“Ojalá que así sea. Lo conozco muy bien (a Escalante), tiene unas ganas enormes de que el Atlante resurja, es fanático desde hace mucho tiempo. El equipo está en manos de gente que va a hacer lo posible para que este proyecto vaya creciendo y algún día vuelva a estar en Primera”, dijo el ex jugador del equipo, Rubén Omar Romano a El Heraldo de México.

El entrenador argentino, que militó en el club durante tres etapas distintas, asegura que la actual administración, a diferencia de tiempos pasados, ha mostrado interés y cariño por la institución.

“Espero que ya se queden en la Ciudad de México de manera definitiva. Se está buscando una identidad, con jóvenes, jugadores nuevos y entrenadores con capacidad. El no tener ascenso te quita mucha emoción, pero bueno, por lo menos que ganen títulos. El torneo pasado se quedaron muy cerca”, afirmó Romano.

El estratega sudamericano lamentó no haber sido campeón con los Potros, pero uno de sus mejores recuerdos fue en la temporada 91-92.

“Ese equipo, que venía de ascender, era muy dominante y jugaba mejor al futbol que el que logró el título un año después. Pero me fui a Cruz Azul y ya no me tocó. Le tengo un gran cariño a los colores por el tiempo que estuve ahí”, finalizó Romano.

 

Por Óscar Zamora

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