La Morris, su corazón al ritmo español

El nombre de María Antonia Gutiérrez está inscrito dentro de la danza española en México, debido a sus interpretaciones y a la enseñanza de la misma

La Morris, su corazón al ritmo español
SU TEXTO "El Manual de capacitación en danzas españolas I" contempla ejercicios, una selección musical y coreografía. Foto: Cortesía

Intérprete, maestra y coreógrafa, María Antonieta Gutiérrez La Morris es todo un referente de la danza española en nuestro país. Con 60 años de trayectoria y 40 como directora de la Escuela de Danza del Real Club España, la bailaora asegura que el escenario lo ha disfrutado “desde chiquita, hasta hace unos meses que paré por la pandemia; he sido muy feliz y me siento realizada”.

Fue en 1960 cuando La Morris debutó con el Ballet Concierto de México, de Felipe Segura y Sergio Unger; desde entonces no ha dejado de vivir de y para la danza. La poblana recuerda que su mamá la llevaba a clases a la Ciudad de México cada ocho días, luego se fue extendiendo el tiempo, hasta que, finalmente, se mudó definitivamente.

Danza española

Cuando se creó la Compañía Nacional de Danza –antes Ballet Clásico de México–, María Antonia audicionó debido a que recibía una formación en ballet clásico, pero no fue admitida. “No me aceptaron porque estaba pasada de peso, por lo que me decidí por la danza española, ya que no tenía que estar tan delgada”. Sin embargo, La Morris ha sido feliz.

“Gracias a que tuve el respaldo de la danza clásica comencé a hacer escuela bolera; con eso llené las vertientes de la danza española, porque también llegué a hacer folclor y flamenco”, cuenta sobre su transición. 

Esta decisión marcó el rumbo de su vida, ya que ingresó al Ballet Español de Pilar López (hermana de la legendaria La Argentinita), con quien realizó giras por España y Sudamérica, en los años 70.  “Esa etapa fue maravillosa porque el maestro Tarriba me hablaba mucho de Pilar. Entrar a la compañía fue un lujo”.

LABOR. Ha sido maestra por más de cuatro décadas. Foto: Archivo de María Antonia "La Morris". Cortesía.

Mucha coreografía

María Antonia asegura que inmediatamente se dio cuenta que la danza española era lo suyo. “Pero la danza clásica es tan difícil como la española, y tiene otras cosas, como la fuerza y el carácter. Estoy agradecida con la vida por haber hecho ese cambio: he sido solista, he tenido mis espectáculos y tengo el Club España, donde he hecho mucha coreografía”, apunta entusiasmada.

En 1973 fundó el Ballet Teatro Flamenco con su esposo, José Antonio Morales. Ambos se dedicaron a realizar adaptaciones escénicas de textos poéticos y literarios, incluyendo danza, música y escenografía.

Parte de su repertorio incluía “Lorca que te quiero Lorca”, “La Malquerida”, “España en concierto”,

“Soledad en llamas” , y “Mi Soleá”, siendo esta última la primera que presentó como solista.

Carrera en México

La Morris afirma que su familia fue esencial en su carrera, “tuve la suerte de que a mi madre le encantara la danza, que me metió a clases desde chica y que a mí también me gustó”. De hecho, recuerda que, cuando era joven, le contrataban el Teatro Principal de Puebla para que bailara, “fue en el primer recinto en el que estuve e hice muchas funciones”, revela la dueña de Capulín, Buba y Aiala, sus tres perros.

 Desde 1979 es directora del cuadro de Danza del Club España, donde ha creado numerosas coreografías para sus presentaciones en el Palacio de Bellas Artes, “ver a mis niñas crecer y desarrollarse es de las cosas que más disfruto, y que muchas sigan es todo un lujo”. Tres de sus alumnas han sido admitidas en el Real Conservatorio de Madrid, entre ellas su hija Amaranta.

Parte de su enseñanzas y trayectoria las ha dejado plasmadas en Manual de capacitación en danzas españolas I, una publicación que desarrolla una metodología de trabajo para promover el estudio de este universo dancístico en niñas y jóvenes. Para hacer este trabajo se basó en sus estudios de la metodología clásica cubana: “los maestros cubanos me abrieron la puerta para saber, aprender y dosificar por edades las clases”. Por ejemplo, ella fue responsable de permitir que las niñas más pequeñas ingresaran a las clases del Club España, ya que asegura que la formación debe comenzar desde muy temprano.

Transmitir conocimiento

En 2016, cuando María Antonia presentó esta publicación en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, aseguró que su intención es “beneficiar a estudiantes, egresados y profesores de escuelas profesionales y que sea útil a artistas de otras disciplinas escénicas interesados en esta materia”.

Para ella, “el hacer coreografía, el dar mi enseñanza y el sacar gente de lo que yo aprendí de mis maestros, lo agradezco infinitamente”.

Cuando el confinamiento termine, ella regresará del retiro que mantiene con su esposo y fungirá como asesora en Escuela de Danza del Real Club España, ya no dará clases, sin embargo, seguirá compartiendo su pasión con todos aquellos que sientan empatía por la danza española. “Quiero seguir viviendo, seguir haciendo coreografía y cosas dentro de la danza”.

Por Melissa Moreno

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