Diálogo de Andrés Roemer, Werner Herzog y Lawrence Krauss

Charla con el fundador del nuevo cine alemán y el doctor en Física Teórica por el MIT

Diálogo de Andrés Roemer,  Werner Herzog y Lawrence Krauss
Conversación con Werner Herzog, director paradigmático cinematográfico. | Foto: Cortesía

Conversación con Werner Herzog, director paradigmático cinematográfico, y Lawrence Krauss, director del Proyecto Orígenes en la Universidad Estatal de Arizona, acerca del cine y la realidad.

WH: Aprecio la presencia de México. Vivo en Los Ángeles  casado con mi esposa que es de Siberia. Algunas veces me siento que es completamente artificial la vida en esa ciudad y sé que algo me falta, así que tomo un auto, cruzo la frontera, llego a Tijuana, respiro y pienso: al fin, gente real. Me tomo un tequila, platico un rato y regreso a casa.

LK: Justamente eso. Cuando visité Tijuana por primera vez pensé: “Así se veía California antes de todo lo falso”.

WH: Es bueno para mi corazón. En casa leo Pedro Páramo de Juan Rulfo; amo Oaxaca, San Cristóbal de las Casas y Guanajuato.

AR: Como físico León, ¿qué es lo que te viene a la cabeza cuando Werner dice lo real?

LK: Entiendo la realidad de la misma forma que Werner. Es una percepción del individuo. Hay una realidad más allá, pero todos estamos sujetos a la percepción de una parte de la realidad. Una de las cosas que puedes intentar siendo cineasta es mostrar una parte diferente. El resto verá que lo que creemos que es real y ¡no es todo lo que existe!

WH: Tenemos un gran reto por la realidad virtual; se crea otra realidad y perdemos contacto. No tenemos los pies en la tierra, por eso digo a los jóvenes que viajen a pie y que se conecten con la realidad. No se trata de los aspectos técnicos –por ejemplo, si vemos Wrestlemania, coreografiada para pretender que es la realidad de la lucha–. Es muy importante al hacer películas que encontremos una nueva respuesta sobre el mundo real, y que no nos baste un Cinéma vérité. Esa fue la respuesta en los 60. Yo sigo haciendo enojar a algunos al decirles que es la “verdad de los contadores”. Después preguntan si la presencia del director debería reducirse por completo, como mosca en la pared. Estuve en una conferencia en Ámsterdam y todos pertenecían a la rama de “Cinéma vérité”. Tomé el micrófono y dije: “¡No, no! Somos cineastas, no somos moscas en la pared; somos como avispas, somos creadores. Salimos y picamos”. Se molestaron, así que les grité: “¡Feliz Año Nuevo, perdedores!”.

LK: En la física existe la misma actitud. Los científicos registran las cosas y las dejan ahí, como con Galileo. Atraviesas todo lo irrelevante para encontrar la realidad oculta. Los científicos podemos entender el mundo ya que no solamente observamos, intentamos entender lo que hay detrás.

WH: Yo modifico la realidad y la verdad. He intentado y he descubierto, como director de documentales y de largometrajes, un estrato más profundo de verdad que llamo “éxtasis de la verdad” o “verdad extática”. Quiere decir que debes ser creativo, montar y estilizar. Espero que haya muchos otros cineastas que compartan esta forma de pensar y que lo hagan a su manera. Me gusta ver que algo está surgiendo, más ahora que estanos inmersos en las realidades virtuales.

AR: Werner, leí que dijiste que todos los directores son mentirosos; ahora hablaste del “éxtasis de la verdad”, observo una evolución en tu pensamiento.

WH: Tengo cuidado al usar la palabra “mentiroso”. Es otra cosa, es intensificar la verdad, hacerla más evidente. Shakespeare tiene una frase:  “La verdad más profunda es la más simulada”. Estoy sorprendido de encontrar que hay predecesores a lo que yo llamo el éxtasis de la verdad. Espero verlo más en el cine, en la literatura, en todo.

Por  Andrés Roemer

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