Esta es la VERDADERA historia, tras la macabra tradición de las fotografías mortuorias

La muerte inmortalizada ha sido una de las tradiciones mexicanas que perduró por mucho tiempo en nuestro país

Esta es la VERDADERA historia, tras la macabra tradición de las fotografías mortuorias
Los orígenes de la esta peculiar tradición nació en la Inglaterra. Foto: Archivo/ Twitter @ferlacriolla

Las fotografías postmortem se convirtieron en una tradición, pues muchas personas de clase media y baja en nuestro país acudían a los estudios fotográficos para retratarse con su "muertito", esto fue a manera de poder darle el último adiós, honrar a los muertos y tratar de dar consuelo a sus familiares.

El historiador, divulgador y escritor, Enrique Ortíz, habló de los orígenes de la esta peculiar tradición nació en la Inglaterra de la época victoriana, las primeras imágenes se realizaron en París, Francia.

Nació en Puebla el 12 de febrero de 1884. Foto: Archivo/ Twitter @JoserRP

Posteriormente, esta técnica se popularizó en especial con niños, a los cuales les intentaban abrir los ojos para que pareciera que aún continuaban con vida, se adornaba su cama con flores e incluso comida, con las fotografías se hacían álbumes que se pasaban de generación en generación.

Los niños eran los más retratados en esos años. Foto: Archivo/ Twitter @Cuauhtemoc_1521
Foto: Archivo/ Twitter @Cuauhtemoc_1521

La tenebrosa historia

El tenebroso origen de este tipo de imágenes obedece a una cuestión cultural de la época pero debido a las películas de terror se ha visto como algo perturbador, un ejemplo claro es podría ser la cinta de "Los Otros".

Pues debido a una escena en la que los protagonistas descubren que los empleados del lugar están muertos gracias a estas fotografías en donde se observan recostados en la cama, tras perder la vida, pero lo cierto es que era algo común en la época, como una manera de recordar a sus seres queridos que ya no estaban con ellos.

Incluso es la misma temática que aborda la película de "La Novia", la cinta se basa en una creencia de los siglos XIX e inicios del XX de que los mecanismos fotográficos capturaban no sólo la imagen de una persona, sino también parte de su energía vital.

Sin embargo, cuando alguien muere su cuerpo es incapaz de resistir que la cámara capture toda esta energía esencial y esta queda capturada en las placas del retrato, lo que hace que dichas imágenes resulten perturbadoras para muchas personas.


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