TRES EN RAYA

En la 4T no desperdiciamos, dice Sheinbaum. Permítanme disentir

La construcción del AIFA (esto es solo un estimado, ya que hay opacidad en los contratos) ha significado erogar más de 104 mil millones de pesos, más lo que se acumule este año

OPINIÓN

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Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

Bajo el falso paradigma de la austeridad, la 4T no gasta su dinero en estelas de luz o bardas. Sin embargo, eso no significa que no desperdicie el dinero de los contribuyentes de las formas más burdas y en cantidades astronómicas.

El comentario de Claudia Sheinbaum puede convertirse en bumerang ante la próxima inauguración de la refinería de Dos Bocas. Si bien se cortará el listón para estrenar el cascarón del proyecto, se sabe que la refinería no comenzará a operar sino hasta finales del próximo año o principios del 2024.

Pero más allá de este no menor detalle, veamos algunos ejemplos claros del desperdicio en el que incurre este gobierno.

La refinería de Dos Bocas será un proyecto fallido. Tendrá —si bien nos va— un costo final superior a los 14.5 billones de dólares, cuando el aprobado era de 9.8. El sobreprecio no se justifica por el incremento en los materiales de construcción; la misma Secretaría de Hacienda señala gastos extraordinarios sin comprobar por supuestas compras, estudios inexistentes y falta de respaldos técnicos o documentales. Los expertos señalan que para finalizar la refinería se pudiera llegar a un presupuesto final de 19.6 billones de dólares.

Pemex continúa con sus pérdidas; en el sexenio calderonista estas fueron de 537 millones de pesos, en el de Peña Nieto de 428 mil millones y en este ya se han superado los 474 mil millones de pesos.

En 2021, la pérdida de la CFE superó los 106 mil millones de pesos; la peor de su historia. Fue mayor en un 24% a la del año anterior, la cual era de por sí alta. No olvidemos tampoco los altos costos en la salud de la población por aspirar las partículas emitidas por las centrales eléctricas producto de la quema de combustóleo.

La construcción del AIFA (esto es solo un estimado, ya que hay opacidad en los contratos) ha significado erogar más de 104 mil millones de pesos, más lo que se acumule este año y lo que signifiquen los costos para generar la conectividad terrestre que requiere. Más el desperdicio que significó la cancelación del NAIM (332 mil millones de pesos, cifras oficiales de la ASF; si bien los “otros datos” del régimen dicen que fueron “solo” 113 mil millones). Eso sin contar los 200 mil millones que ya se habían invertido antes de que se detuviera su construcción.

Total, no hay ahorros en el tema de aeropuertos, aunque en Palacio lo sostengan. Hay desperdicio: tenemos un aeropuerto que no resuelve los problemas del actual AICM y no tuvimos una derrama económica por turismo cifrada en millones de dólares.

Los costos del Tren Maya pasaron de 120 mil a 230 mil millones de pesos. Y eso que no se han contemplado los exorbitantes costos por daño al medio ambiente producto de la tala inmoderada de árboles y destrucción de ecosistemas.

Hay desperdicio también en los libros de texto gratuitos que se tuvieron que retirar el año pasado por los errores que tenían.

Otros desperdicios se miden en los resultados de las políticas públicas de este gobierno: atender las consecuencias del desabasto de medicinas y del manejo de la estrategia contra la pandemia del Covid-19, las oportunidades de inversión no aprovechadas o ahuyentadas, el uso irracional de los fondos que estaban destinados a contingencias por catástrofes, etcétera.

Hay mucho desperdicio, dispendio y opacidad en la 4T. Mucho.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM
@MALOGUZMANVERO

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