TODOS SOMOS MÉXICO

Vulnerabilidad infantil inexcusable

La violencia duele siempre, y más cuando se cierne sobre niñas, niños y adolescentes

OPINIÓN

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Mauricio Farah / Todos Somos México / Columna Invitada

La violencia es expansiva. Cada acto violento causa daño directo e indirecto, inmediato o mediato, explícito o tácito, a la víctima, a su familia, a la comunidad, y de allí a la ciudad y al país.

La violencia duele siempre: la que se padece en uno mismo y la que sufren las personas que queremos; la que se lee, se ve, se recuerda, se llora, se denuncia. Y también la que queda impune.

Duele siempre, sí, pero duele más cuando se cierne sobre niñas, niños y adolescentes, cuando alcanza y lastima a quienes quisiéramos que nunca tuvieran que lidiar con ella.

Desde hace más de 15 años nuestra niñez es víctima de la violencia que propiciamos y de alguna manera consentimos, y que no hemos podido contener.

En 2021 se registraron 27 mil 772 delitos contra niñas, niños y adolescentes, de acuerdo con datos de Save the Children,

Se trata de gravísimos y oprobiosos delitos, que uno supondría que nadie cometería contra un menor de edad, que requiere y merece todo nuestro cuidado y protección.

Pero allí están el maltrato, las lesiones, la violencia sexual, el rapto, la mendicidad y el matrimonio forzados, la pornografía y el turismo sexual infantil, la violación, el homicidio, la desaparición, la incorporación por fuerza a bandas delictivas, crímenes atroces cometidos contra la fracción etaria más noble y vulnerable de nosotros, a la que se agrede con saña y se asesina con repugnante cobardía.

¿Cómo, si no con cobardía, puede alguien quitar la vida a una niña o un niño? El año pasado fueron asesinados 2 mil 450 niñas, niños y adolescentes, lo que equivale a que cada día se cometieron siete acciones horrendas que enlutaron a siete familias por el fallecimiento de un menor de edad a causa de la violencia.

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¿Y cómo, si no con saña y maldad extrema, puede alguien llevarse por la fuerza a una niña o niño para hacerlo trabajar en el crimen como vigilante, vendedor de drogas, enganchador de otros niños e incluso como torturador o sicario?

¿Hasta dónde puede llegar la degradación y hasta dónde puede ascender el dolor de niñas y niños y el sufrimiento interminable de sus padres?

¿Y cómo asumir como un hecho ajeno y distante las 19 mil 484 violaciones de menores de edad que se denunciaron en 2021?

Parece un alivio que de cada 10 niñas y niños reportados en alerta amber seis fueron localizados, pero qué es, qué fue de los otros cuatro.

Si duele el delito, indigna la impunidad. Cada delito impune es aliciente y combustible para la violencia.

Duelen también las condiciones que acentúan la posibilidad de que se consuma un delito contra infantes. Duelen la pobreza, la marginación, la discriminación, el machismo, la violencia en los hogares.

Algo está mal que hemos propiciado y aceptado estas circunstancias como si de algo ajeno a nosotros se tratara.

¿Hemos perdido la batalla o todavía podemos revertir esta injusticia social, esta barbarie delincuencial, esta indefensión infantil inexcusable?

POR MAURICIO FARAH
SECRETARIO GENERAL DE SERVICIOS ADMINISTRATIVOS DEL SENADO
@MFARAHG

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