COLUMNA INVITADA

La salud del presidente

La intervención médica se reportó sin contratiempos y sin complicaciones. Los mexicanos y el país necesitan que Andrés Manuel López Obrador llegue sano y fuerte de cara al 2024

OPINIÓN

·
Eduardo Macías Garrido / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Hace poco más de una semana sometieron al presidente de la República a un procedimiento médico conocido como cateterismo cardiaco, en el que se guía un tubo fino y flexible denominado catéter, a través de un vaso sanguíneo hasta el corazón.

El objeto del cateterismo es diagnosticar y, en su caso, tratar determinadas afecciones cardiacas, como la obstrucción de arterias o los llamados latidos irregulares. Este procedimiento proporciona a los doctores información del músculo cardiaco, las válvulas cardiacas y los vasos sanguíneos del corazón.

Como lo explicó en su momento el presidente, dado sus antecedentes médicos en la materia y su hipertensión, lo obligaban a someterse a este procedimiento, el cual había sido postergado debido a su contagio de COVID. El ejecutivo se realiza estudios preventivos a consecuencia del infarto que sufrió en 2013.

Durante el cateterismo cardiaco, los médicos hacen diferentes pruebas, desde administrar tratamientos para posibles enfermedades cardiacas, hasta extraer un trozo de tejido del corazón para examinarlo.

Generalmente el paciente se encuentra despierto durante el cateterismo, solo se le administran medicamentos para ayudar a relajarse. El tiempo de recuperación es rápido y hay poco riesgo de complicaciones.

Afortunadamente el presidente se encuentra bien y la intervención médica se reportó sin contratiempos y sin complicaciones. Los mexicanos y el país necesitan que Andrés Manuel López Obrador llegue sano y fuerte de cara al 2024.

La recuperación completa de este tipo de intervenciones toma una semana o menos, de hecho, si se utilizó el brazo, el restablecimiento generalmente es más rápido. El presidente, fiel a su costumbre, ya estaba al otro día informando de su estado de salud y reportándose listo para continuar con sus giras.

El presidente solamente paso una noche en observación en el Hospital Militar, en donde fue intervenido. Al otro día ya estaba en Palacio Nacional dirigiendo un mensaje a través de sus redes sociales, toda vez que fueron los propios médicos que lo atendieron, quienes le informaron que podía seguir trabajando.

A decir de expertos en la materia, es normal que una persona que ya sufrió un infarto se someta a este tipo de pruebas periódicamente. Por lo que es necesario y hasta prioritario que el presidente se haga este tipo de cateterismos, acompañados previamente de una prueba de esfuerzo, tras haber padecido hace ocho años un infarto.

Que bueno que sus arterias se encuentran bien y sin obstrucción, y que los médicos ya le autorizaron que puede seguir su vida normal. Como él lo expresó en su momento, ya se puede aplicar a fondo y hay presidente para rato.

Podremos no estar de acuerdo en algunas decisiones tomadas en su administración, de catalogar a su gabinete de mediocre y bastante limitado, pero necesitamos un presidente que llegue con fuerza y gozando de cabal salud en los próximos años de gobierno.

Independientemente de querer que el presidente de la República goce de un buen estado físico por el bien de México y de los mexicanos, desde este espacio le deseamos recuperación total y muchos años de salud a Andrés Manuel López Obrador, la persona, el ser humano.

POR EDUARDO MACÍAS GARRIDO
EDUARDOMACG@ICLOUD.COM
@EDUARDO84888581

CAR