MALOS MODOS

Bienvenidos, dictadores del mundo

Sí: las democracias, las chafonas como la nuestra y las más serias, conviven en este mundo con las autocracias, y pues ya qué

OPINIÓN

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Julio Patán / Malos Modos / Opinión El Heraldo de México

El oficialismo está disfrutando de un sexenio con muchas enseñanzas. La última es que a los líderes de naturaleza democrática les toca lidiar con autócratas, porque la política es en buena medida eso: resolver la chamba y no poner cara de asco. 

El comentario viene a cuento porque nuestro gobierno tuvo a bien invitar a los festejos por la Independencia nada menos que a Miguel Díaz-Canel, es decir, al dictador cubano en turno, y, en un afán de mostrar nuestra doble cara, la de los críticos, el oficialismo se lanzó a subir fotos de Felipe Calderón con el autócrata cubano en turno previo, es decir, con Raúl Castro. Pues sí, a Calderón le tocó fletarse al tirano, como después a Peña y como antes le tocó a nuestros presidentes fletarse al dictador de dictadores, o sea a Fidel, muchas veces con simpatías de fondo y algunas no, como en el caso, muy conocido y muy bochornoso, de Fox. 

 Sí: las democracias, las chafonas como la nuestra y las más serias, conviven en este mundo con las autocracias, y pues ya qué. Desde luego, y ya que es el sexenio de descubrir hilos negros para el progresismo patrio, podrían descubrir también que hay una diferencia entre la negociación, el diálogo, el acuerdo, y recibir con mariachis y serpentinas a cuanto mandamás celebrarlos. 

Porque en México, desde hace tres años, no es que nos fletemos al dictador cubano en turno, sino que le damos turno para la kermés a cuanto dictador o candidato a serlo. ¿Se acuerdan? Trataron de vendérnoslo como un demócrata, pero Evo Morales, al que refugiamos en su día, tiene una vocación de presidente eterno que no lo hace así como que muy emblemático del mundo libre. Normal. Aquí, esa es la verdad, gustan y mucho las autocracias de izquierda. Por eso, y no por veleidades sobre la autodeterminación de los pueblos y bla bla bla, es que nos negamos a condenar la represión despiadada que sufren los venezolanos y los nicaragüenses. Claro que no hay motivos para sorprenderse. 

La toma de posesión de nuestro Presidente fue, entre otras cosas, un quién es quién de la antidemocracia contemporánea; una pasarela de la mano dura. Por eso nos cayeron Maduro, Evo, con todas las evidencias de su corrupción y con acusaciones tan graves como la de su pedofilia, y Díaz-Canel, junto con algún representante de Corea del Norte. Aunque no seamos injustos: también podemos simpatizar con el autoritarismo de derechas. 

Digo, en su día se le hicieron muchas carantoñas a Trump, que es lo más cercano a un golpista que han tenido los Estados Unidos. Así que nos vamos a tener que fletar, todas y todos, a Canel, y no en cualquier momento: justo cuando acaba de reprimir a los cubanos, ya sin disimulos. Ojalá que, de perdida, en el pecado lleve la penitencia y tenga que fletarse él los pinches tamalitos y las rolas de ya sabemos quién.

POR JULIO PATÁN
JULIOPATAN0909@GMAIL.COM 
@JULIOPATAN09

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