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La salida de Irma Eréndira Sandoval y la renuncia de Gabriel García Hernández fueron la advertencia de que se puede perdonar todo, menos la traición

Carlos Zúñiga / Acceso Libre / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

En política casi ninguna factura se queda sin pagar y los errores son imperdonables. La salida de Irma Eréndira Sandoval y la renuncia del coordinador de programas sociales del gobierno federal, Gabriel García Hernández, fueron la advertencia de que se puede perdonar todo, menos la traición. A quien alguna vez se le conoció como el Monje Negro de Palacio Nacional, le han dado otra misión: regresar al Senado, mantener un perfil bajo y contener a Ricardo Monreal.

A Gabriel García se le escuchaba decir que él era el verdadero líder de Morena. No es para menos. Gracias a su trabajo, el partido del Presidente tiene influencia desde la más remota ranchería hasta la Ciudad de México. Por eso, al llegar al poder, Andrés Manuel López Obrador le dio la coordinación. Era el hombre del dinero y confianza del Presidente.

Después de las elecciones del 6 de junio, las cosas cambiaron para varios personajes de la 4T. Y con la carrera en marcha para la sucesión en 2024, las cosas se complican. Un día después de no ser citado por el Presidente como uno de sus presidenciables, Ricardo Monreal declaró: “será complicado. No estoy rebosante de optimismo, soy cauteloso”, sobre las tres reformas que el Presidente planea para esta segunda parte del sexenio: la Eléctrica, la Electoral y la de la Guardia Nacional.

Acto seguido, el presidente le da ahora a Gabriel García, la encomienda de volver al Senado. Con el poder que acumuló y la comunicación que mantiene con los superdelegados, posee las herramientas para someter a los legisladores que se opongan a la aprobación de las reformas constitucionales. Ahora, Carlos Torres se encargará de la Coordinación Nacional de los Programas de Desarrollo.

Antes del nombramiento fungía como secretario técnico de la Oficina de la Presidencia, posición donde acumuló mucho poder. Es gran amigo de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del Presidente, y esposo de la gobernadora electa de Baja California, Marina del Pilar Ávila.

Una persona muy cercana, cuya misión ahora es recuperar la CDMX. Les urge repetir los resultados de hace tres años, donde se adjudica al hijo de AMLO haber operado para arrasar en la capital. Torres cuenta a su favor que en Baja California le entregó el carro completo a Morena.

Justo ese estado será la cabeza política de la Alianza del Pacífico, el grupo de gobernadores electos de Morena que servirá como contraposición a los del golfo; será la cuña que parta la alianza federalista que aglutina a la oposición estatal. Esto a menos que otro Monreal, David, el gobernador electo de Zacatecas, opere. Contra las declaraciones del líder morenista Mario Delgado, apoyó la continuidad de la Conago y pidió que no sea un órgano a modo del Presidente.

A Ricardo Monreal se le señala como un operador del descalabro de Morena en la CDMX. No pocos en el partido lo acusan de traición. El regreso de García Hernández al Senado es un movimiento que moverá los equilibrios, dada la división del grupo parlamentario. Y un atento llamado a quienes no estén alineados con los deseos presidenciales.

POR CARLOS ZUÑIGA PÉREZ

@CARLOSZUP

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