VENTANA POLÍTICA

Absoluta desmesura

En México, comete traición a la patria quien atente contra la integridad y soberanía de la nación participando o colaborando con fuerzas extranjeras

Verónica Ortiz / Ventana Política / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

La cercanía de las elecciones y los eventos que están impactando las campañas y las preferencias electorales, están haciendo mella en el ánimo presidencial. No obstante haber impuesto a los gobernadores un pacto de no injerencia en los comicios, es el propio Presidente quien viola el acuerdo cotidianamente e interviene directamente, como en los casos de Guerrero, Michoacán y ahora Nuevo León.

Obsesionado con ser el referente único de la política nacional, las reiteradas descalificaciones a sus adversarios suben de tono y van de la traición a la patria al golpismo, con una ligereza que debería preocupar a propios y extraños por la notoria improcedencia de los términos. En México, comete traición a la patria quien atente contra la integridad y soberanía de la nación participando o colaborando con fuerzas extranjeras. Y el golpe de estado, por definición, implica un acto llevado a cabo por órganos del estado o un grupo militar, con participación o complicidad de las fuerzas armadas*.

De ahí la absoluta desmesura de señalar traidores e invocar supuestos golpes, exaltando las figuras de Madero o Allende como mártires de la democracia. Aquí no hay martirio posible de un presidente que llegó con 53% de los votos, que con su partido controla la Cámara de Diputados más 19 legislaturas locales, que goza del 60% de aprobación, que tiene cobertura mediática exclusiva 3 horas diarias, que mantiene el respaldo absoluto e institucional del Ejército, que cuenta con la Guardia Nacional creada por él y respaldada por la oposición, que concentra discrecionalmente el presupuesto federal y ha asignado directamente -sin licitación pública- 74% de las obras, que impone sin miramientos sus prioridades de política social, económica y exterior, que controla la fiscalía general, la protección de derechos humanos, las denuncias electorales, que cuenta con la benevolencia de la cúpula del poder judicial y sigue centralizando el mayor poder en los últimos 50 años.

En el México actual no cabe hablar de gestas heroicas. No hay similitud alguna con la Independencia, la Reforma o la Revolución, sólo un gobierno electo democráticamente, al que se le deben exigir resultados, transparencia y rendición de cuentas.

Por todo ello, habría que tener cuidado con los excesos . Porque es muy delicado señalar a ciudadanos, intelectuales, periodistas, abogados, empresarios con nombre y apellido de golpistas o traidores a la patria cuando la acusación se reduce a oponerse al gobierno federal. Ser opositor no es delito en México ni en ningún país democrático, y hacerlo por las vías legales menos aún. Amedrentar e intimidar ciudadanos desde el poder sí atenta contra las libertades democráticas y es propio de líderes autoritarios y populistas como Putin, Orbán, Maduro o Bukele, para quienes no hay discrepancias políticas válidas, solo lealtad o traición.

*Diccionario de Política. Bobbio, Matteucci, Pasquino.

POR VERÓNICA ORTIZ
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