El diálogo para el regreso a clases debe incluir infraestructura y agua

Exijamos cuentas para estar tranquilos de que tendremos un regreso seguro, si no, no hay mejor momento que ahora para hacerlo

El diálogo para el regreso a clases debe incluir infraestructura y agua
Jeny Farías/ Colaboradora/ Opinión El Heraldo de México

Está anunciado que después de la Semana de Pascua, las y los niños comenzarán a regresar a actividades presenciales educativas en el estado de Campeche, lo que quiere decir que podríamos tener escuelas abiertas pronto. Sin embargo, aún hace falta información pública completa sobre si dichas escuelas contarán con toda la preparación necesaria para la emergencia sanitaria que vivimos.

Desde diversas perspectivas (sociedad civil, familias, docentes y otras), se ha insistido en que es muy importante abrir el diálogo a este respecto, para que regresar a la presencia alternada (no a las clases como las conocemos, pero sí a actividades en los patios, al aire libre, etcétera) sea una de las prioridades de parte de las autoridades educativas. Desde las conferencias matutinas del Presidente, parecería que existe la disposición para entablar dicho diálogo.

Sin embargo, la conversación deberá de incluir -entre otros aspectos- las condiciones de infraestructura apta en los espacios educativos que se pretenda abrir: entradas y salidas habilitadas para evitar aglomeraciones y con filtros sanitarios en los que se limpien manos y se tome la temperatura; acondicionamiento de espacios a utilizar (patios, espacios techados al aire libre y otras instalaciones temporales como salones de usos múltiples); señalización para que de forma clara toda la comunidad escolar comprenda las medidas para la nueva forma de convivencia y, por sobre todo lo anterior, instalaciones de baños con agua corriente limpia y suficientes lavabos funcionales, con los insumos de higiene necesarios para el caso. 

Y es que, de acuerdo a declaraciones de la propia SEP[1], existen en el país más de 27,000 escuelas sin agua potable, situación que debería subirse a las prioridades a resolver, además de la vacunación a maestras y maestros de la que ya se ha hablado. Sin baños y agua, las vacunas no serán suficientes.

El Programa Federal de La Escuela es Nuestra, prevé la formación de Comités de administración participativa escolar, es decir órganos formados por padres y madres de familia o cuidadores principales, así como por docentes, encargados de decidir sobre el uso de los recursos asignados a cada plantel. Estos Comités debieron estar en funciones durante la pandemia, con el apoyo y guía de las autoridades y se les debió de otorgar los recursos necesarios para preparar el regreso. Si se hizo, exijamos cuentas para estar tranquilos de que tendremos un regreso seguro, si no, no hay mejor momento que ahora para hacerlo, es urgente echarlos a andar con total transparencia para que el aprendizaje presencial no constituya ninguna amenaza.

El derecho a aprender de niñas, niños y adolescentes debe garantizarse en armonía con su derecho a estar seguros y sanos en escuelas y espacios educativos con la infraestructura de saneamiento adecuada. Queremos un regreso que sea pronto, porque urge, pero también queremos que esté planeado y se ejecute de manera apropiada y segura. No pedimos menos, porque la infancia mexicana no merece menos.

[1] Esteban Moctezuma, conferencia matutina del 9 de julio de 2020.

POR JENY FARÍAS
DE PROYECTOS ESPECIALES Y OPERACIONES
@JENYCA

avh 


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