Soledad del presidente del Tribunal

El presidente del Tribunal Electoral se enredaba con las ideas, se tropezaba con las palabras, parecía que no había escrito nada de lo que leía

Soledad del presidente del Tribunal
Martha Anaya / Alhajero / Opinión El Heraldo de México

Hoy vamos a saber quién es quién en el Tribunal…, se escuchaba decir en los pasillos del recinto unas horas antes de que iniciara la sesión en que se votaría la cancelación de las candidaturas de los morenistas Félix Salgado Macedonio, al gobierno de Guerrero, y de Raúl Morón, al de Michoacán.

Y sí, de algún modo quedó claro quién es quién —al menos ahora, en estos días— en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Tan evidente como el abandono del presidente de la Sala Superior, José Luis Vargas Valdés, a quien sólo en un momento apoyó —se apoyaron— su caballito de batalla: Mónica Soto Fragoso, con quien compartió el pronunciamiento en contra de quitarle la candidatura a Morón (5-2 la votación).

Por lo demás, el presidente del Tribunal Electoral se quedó solo. Fue incluso el único que votó en contra de castigar a Salgado Macedonio con la máxima pena e impedirle competir por la gubernatura de su estado (perdió por 6-1).

Su presencia no significó ante sus pares. Su voz no pintó. Su argumentación fue confusa. La lectura de su posicionamiento, un galimatías.

Desde las pantallas en que se transmitió la sesión virtual, el magistrado Vargas se notaba incómodo, molesto, malhumorado…

Dejó su participación para el final. Nada podía hacer ya —lo supo desde la sesión privada— por evitar el rumbo de la decisión del Tribunal que, esta vez, sería definitiva.

Su derrota se veía venir. Pero, sobre todo, su porvenir.

Quizás por ello lucía nervioso en el momento que le tocó presentar su posicionamiento. O tal vez, vaya usted a saber, porque ni siquiera compartía aquello que sus labios pronunciaban. Lo cierto es que se enredaba con las ideas, se tropezaba con las palabras, se equivocaba constantemente en su lectura. Parecía que no había escrito nada de lo que leía.

Una intervención patética, lastimera. Y una imagen dolorosa y triste del propio presidente del Tribunal Electoral.

Su derrota personal era también una gran derrota para la dirigencia de Morena, soberbia en su actitud, que veía cómo perdían —por indolencia, frivolidad, contumacia  y dolo— a dos de sus mejores prospectos para ganar las gubernaturas de Guerrero y Michoacán.

Perdía también el consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer; y perdía, sobre todo, el presidente Andrés Manuel López Obrador y su proyecto.

Una derrota en vivo y a todo color transmitida por el Canal de Justicia… Ah sí, porque esta vez no sólo hubo transmisión por redes sociales, sino que pasó por el mismísimo Canal Judicial. De ese tamaño era el tema y su importancia. El gran triunfador de este lance: el Instituto Nacional Electoral, sin duda.

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GEMAS: Obsequio del Tribunal Electoral: aprueban por unanimidad la aplicación de “afiliación efectiva” entre los candidatos que compitan por una curul en la Cámara de Diputados.

POR MARTHA ANAYA
MARTHAMERCEDESA@GMAIL.COM
@MARTHAANAYA

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