Las barbas a remojar

Lorenzo Córdova me dijo que una reforma al Instituto Nacional Electoral transitará sólo si las propuestas sirven para mejorar, si se da una amplia discusión pública y si hay un máximo consenso para su aprobación

Las barbas a remojar
Carlos Zuñiga/ Acceso Libre/ Opinión El Heraldo de México

Quizá viendo la forma en la que el legislativo procesó en fast track la Reforma Judicial, el consejero presidente del INE entiende que las cosas pueden cambiar dramáticamente en cuanto a las reglas del juego electoral. En entrevista, Lorenzo Córdova me dijo que una reforma al Instituto Nacional Electoral transitará sólo si las propuestas sirven para mejorar, si se da una amplia discusión pública y si hay un máximo consenso para su aprobación. Observando los últimos cambios, parece que no habrá espacio para esas condiciones. 

La pregunta que le formulé a Córdova surgió a raíz de lo publicado la semana pasada en este Acceso Libre, donde adelanté que ya se habla de convocar a un período extraordinario de sesiones, tan pronto pase el día de la elección, para hacer cambios al Instituto. Esto, en el escenario que el presidente y su partido pierdan la mayoría y no tengan mucho margen de maniobra en la próxima legislatura. El dato fue confirmado durante el fin de semana pasado por el senador Ricardo Monreal, quien habló de una “inevitable” actualización de los órganos electorales y tribunales.

Siempre que se ha juega hay quien gana y quien pierde y en la democracia es ley. Ahora que tiene el cargo más importante del país, parece que Andrés Manuel López Obrador olvidó lo que es ser víctima del poder. Los grandes cambios en materia electoral en las primeras décadas de este siglo, fueron motivados en gran medida por los reclamos que como opositor llevó a cabo.

Luego de lo que llamó “el fraude de 2006” el entonces IFE fue descabezado. Se pusieron mayores candados para garantizar la autonomía electoral y se prohibió a particulares contratar publicidad en radio y televisión. A los partidos se les dio tiempo gratuito ampliando los tiempos oficiales.

En 2012, las acusaciones por una nueva derrota se repitieron. El IFE fue el blanco de las descalificaciones y obligó a que se llevara a cabo la reforma que dio origen al órgano autónomo con mayor credibilidad del país: el Instituto Nacional Electoral. Aunque no todos los cambios fueron para mejorar, salieron por consenso de la mayoría de los partidos políticos.

Las ideas que luego se transformaron en leyes para acotar a los poderes político y fácticos con el fin de evitar que influyeran en la decisión de los ciudadanos, provienen de las demandadas de aquel candidato que, en 2006, puso en duda a todo el sistema político mexicano con su famosa frase “al diablo con sus instituciones”.

Aun es prematuro hablar de lo que podría contener la reforma de 2021, que se da en una situación inédita: quien se queja es el que está a cargo del poder en turno. El hecho es que, mientras se modifiquen las reglas a contentillo, la joven democracia mexicana sufrirá más. Y viendo la falta de contrapesos, la situación se vuelve preocupante.

CONTRASEÑA: Terminando mi compromiso en el INE “me regreso a la academia”, me dijo Lorenzo Córdova. Hay quienes lo ven como un futuro político de oposición, pero hoy la ley le impide entrar en política hasta dos años después de dejar el cargo. A menos que lo quiten antes.

POR CARLOS ZUÑIGA PÉREZ

@CARLOSZUP

jram


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