Cuando mataron a Colosio

Las atmósferas hablan, propician y, en ocasiones, desatan trágicamente el acontecer

Cuando mataron a Colosio
Martha Anaya / Alhajero / Opinión El Heraldo de México

Cuando mataron a Luis Donaldo Colosio el ambiente político en el país se encontraba sumamente enrarecido.

En aquel año 1994 que apenas despuntaba, periodistas que cubríamos el levantamiento zapatista solíamos reunirnos ya entrada la noche –tras enviar nuestros reportajes- a conversar sobre el acontecer de aquellos días.

En aquellas charlas de San Cristóbal de las Casas, un tema se volvió recurrente: la confrontación entre Luis Donaldo, candidato del PRI a la Presidencia de la República, y Manuel Camacho Solís, Comisionado para la Paz en Chiapas.

Bajo las heladas madrugadas de enero, se escuchaban distintos rumores provenientes de los círculos militares. En unos se deslizaba que el Presidente, Carlos Salinas de Gortari, buscaba imponer un estado de excepción para seguir en el poder. En otros, que Camacho tomaría el lugar de Colosio.

A tal punto llegó el rumor de que Luis Donaldo se caería de la candidatura presidencial que el propio Salinas salió a atajar la versión con una frase que se hizo célebre: “No se hagan bolas…” (el bueno es Colosio).

No fue suficiente. La atmósfera se enrarecía aún más. Hacia mediados de febrero de aquel fatídico año, varios reporteros percibíamos algo extraño en el ambiente. Lo comentamos una noche.

Ninguno queríamos mencionar lo que pensábamos con todas las letras. Tampoco teníamos prueba alguna de que pudiera suceder. Pero el olfato periodístico –lo que percibíamos y presentíamos en aquellos momentos, desde tierra chiapaneca- nos llevó a comentarlo una de tantas noches: Podrían matar a Colosio

Las crónicas cotidianas, los reportajes en la selva (donde para entonces los zapatistas llevaban a consulta entre sus comunidades los llamados Diálogos de Catedral), nos envolvieron de nuevo y aquellas charlas nocturnas quedaron sólo en eso, meras charlas de periodistas.

Cuando mataron a Luis Donaldo quedamos estupefactos. Ese 23 de marzo de 1994 –hace 27 años- nos miramos incrédulos. Lo sabíamos pero no sabíamos. Simplemente lo olimos. Estaba en el ambiente.

Valga recordar estos momentos porque, en verdad, las atmósferas hablan, propician y, en ocasiones, desencadenan trágicamente el acontecer.

Jugar el juego de chairos y adversarios, de estar conmigo o estar contra mí, de traidores o patriotas, crea sombras, fantasmas, que tarde o temprano pueden cobrar vida y llevarnos desenlaces infaustos.

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GEMAS: Obsequio del gobernador de Chihuahua, Javier Corral, sobre el Acuerdo para la Democracia: "Es muy importante que este Acuerdo tenga como escenario o actor principal al Instituto Nacional Electoral, es la autoridad electoral la que debe ser la convocante permanente porque es a quien corresponde por la Constitución la vigilancia en el cumplimiento de las normas legales en materia electoral".

POR MARTHA ANAYA
MARTHAMERCEDESA@GMAIL.COM
@MARTHAANAYA

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