La revuelta Rusa

El gobierno de Vladimir Putin, después de 20 años al frente del Kremlin, enfrenta a una sociedad cada vez más ávida de libertades, mejor informada y más crítica

La revuelta Rusa
Adriana Sarur / La Encerrona / Opinión El Heraldo de México

Rusia siempre ha tenido un lugar preponderante en la conformación del sistema mundial, desde la era de los imperios, hasta nuestros días.

 Nadie puede pasar por alto el fastuoso imperio zarista, la revolución de octubre y, por supuesto, la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), mismas que adoptaron y exportaron el sistema político y económico del comunismo a la mitad del orbe. Tampoco podemos olvidar que en el mundo bipolar en medio de la Guerra Fría, solo algunos acontecimientos le dieron la hegemonía mundial a EU y con ello al sistema de libre mercado, disolviendo el comunismo y colocando al sistema internacional como lo conocemos hoy día.

Después de la dura derrota que sufrió la URSS, el pueblo ha sabido fortalecerse y levantarse ante los ojos del mundo. Este “renacimiento” ruso no es fortuito, la estirpe de su sociedad es un baluarte fundamental, como la llegada al poder de un hombre orgulloso y fuerte, Vladimir Putin.

Y es que, para esos momentos sirven mucho ese tipo de perfiles que le han plantado cara a la Unión Europea y a EU, mostrando un nacionalismo a ultranza y enarbolando la potencia rusa de años atrás. Sin embargo, este tipo de perfiles suelen llenarse de poder y sus días como “salvador de la nación” se van tornando cada vez más oscuros.

En este sentido, hoy vemos la cara más autoritaria de Putin en todo lo que lleva en el poder ruso (2008 y 2012 a la fecha). Si bien la anexión de Crimea le dio crédito necesario ante la sociedad rusa, este se está por terminar ante la diaria represión que sufren la comunidad LGBTI, las mujeres, la oposición y el ejercicio de derechos humanos en todo el territorio ruso. La muestra más reciente fue a comienzos del año, cuando la policía rusa actuó con desmedida fuerza ante las manifestaciones en contra del gobierno de Putin, con cinco mil detenciones (cifra extraoficial), decenas de procesos jurídicos, el cierre de la Plaza Lubianka, cierre de estaciones de metro, etc.

La última chispa para avivar las congregaciones anti-Putin es la detención y enjuiciamiento por 3.5 años del opositor Alexei Navalni, quien ha sabido aglutinar todas las expresiones del antagonismo del régimen, sobre todo fuera de “las capitales” como se les nombra a Moscú y San Petersburgo.

Navalni, quien expuso la opulencia del mandatario mediante un video en redes sociales, es un político que no dista tanto del perfil de Putin: antiinmigrante, nacionalista, social-liberal, pero en versión moderada y pro derechos humanos.

Así pues, el gobierno de Vladimir Putin, después de 20 años al frente del Kremlin, enfrenta a una sociedad cada vez más ávida de libertades, mejor informada y más crítica, al descontento de las juventudes, quienes han dejado de apoyarlo, adultos mayores que ven con lejanía los “bueno momentos del comunismo” y los territorios semiurbanos volcados en su contra, aunado a una figura unificadora de las demandas rusas en la persona de Navalni. Veremos si la oposición por fin se abre en Rusia o, en su defecto, si Putin logra salir de esta encrucijada como lo ha hecho antes.

 

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR


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