El gobierno de uno solo

El proyecto presidencial empieza y se agota en Andrés Manuel López Obrador. Sin el Presidente, su gobierno no gobierna, si acaso administra

El gobierno de uno solo
Manuel López San Martín / Definiciones / Opinión El Heraldo de México

Vivimos bajo el gobierno de un solo hombre. Uno solo lo ocupa todo.

Una sola persona decide, comunica, marca agenda, abre frentes. En un país presidencialista como el nuestro, hemos tenido mandatarios fuertes, pero quizá ninguno ha abarcado tanto en tan poco tiempo, como el presidente López Obrador. Dos años han bastado para que lo controle prácticamente todo, dentro y fuera de su esfera de poder.

La oposición partidista está desdibujada; los órganos de contrapeso, disminuidos; los poderes Legislativo y Judicial, plegados a él, pero también en su administración, su propia figura lo eclipsa todo.

10 días de ausencia lo han hecho patente. Si el Presidente no está, ¿quién conduce? ¿Para dónde se maneja? ¿Cuál es el rumbo? ¿El eje del gobierno de la 4T se encuentra establecido? ¿Es compartido por todos quienes integran el equipo presidencial?

***

Las cuatro patas de la mesa de la 4T, son el Presidente. Su equipo está disminuido, comúnmente caricaturizado como florero. Con excepciones, la mayoría de las y los secretarios, no pintan. No se mueven si el Presidente no lo instruye. No aparecen si él no lo indica.

El contagio de COVID-19, por el que atraviesa el Presidente, y del que afortunadamente se recupera sin complicaciones, evidencian que el proyecto presidencial empieza y se agota en López Obrador. ¿Quién articula si él no está? ¿Quién dará continuidad cuando termine su gobierno?

En su círculo más cercano, viven tan supeditados a él, es tanto el control que ejerce y el poder que concentra, que no hay demasiado espacio para la deliberación ni para la autonomía. La disciplina a ciegas es la regla no escrita. Quien no está de acuerdo en todo, está en desacuerdo. Y para ellos, el destierro. El rosario de renuncias dentro de su gabinete, con todo y diferencias evidenciadas, lo mismo de Carlos Urzúa, en Hacienda, que de Germán Martínez, en el IMSS, o Víctor Manuel Toledo, en Semarnat, dan cuenta de ello.

No está mal que el Presidente sea el gran hilo conductor de su gobierno, pero él sólo no puede tejerlo todo. Por muchas capacidades que tenga, sin equipo fuerte y con margen de acción, ejecutar la transformación que tanto anhela es materialmente imposible.

Su ausencia de 10 días ha hecho patente que, sin él, su gobierno no gobierna, si acaso administra. Varios integrantes de su equipo, no sólo no se meten a torear, parecen más cómodos viendo la faena desde la grada. El Presidente no puede solo. Pero el primero que debería notarlo es él. Y hasta ahora, no parece registrarlo así. De hacerlo, se daría cuenta que muchos compañeros de viaje no son más que incondicionales, algunos otros simples oportunistas.

La lealtad no significará nada cuando haya que entregar cuentas y los resultados no sean los esperados, mucho menos los prometidos.

 

POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN

lctl


Compartir