Peleas grotescas

El pretexto del futbol es ideal para sacar a flote nuestras frustraciones, carencias y complejos

Peleas grotescas
Poncho Vera/ Gol Gana/ Opinión El Heraldo de México. Foto: Especial

¿Cuántos años tenemos? Es increíble cómo cuando nos peleamos por Twitter parecemos escuincles berrinchudos de pacotilla. Chafísimo.

El pretexto del futbol es ideal para sacar a flote nuestras frustraciones, carencias y complejos. ¿Ofender a otro porque habló bien o mal de lo que hicieron en la cancha 22 personas jugando al futbol? ¿En serio?

Después de que los Tigres perdieron contra el Bayern Munich en la final del Mundial de Clubes, comunicadores profesionales de los medios deportivos, muchos, demasiados, se engancharon en una absurda pelea tuitera sin la menor prudencia, con el peor gusto posible.

Por un lado, unos, con una cerrazón lamentable, aseguraban que los Tigres representaban a México y, por ende, les daban una categoría de Servidores de la Nación y, por el otro, aquellos que minimizaban la participación de los felinos, como si se tratara de un grupo de cuates ajenos completamente a la representación de, incluso, la Liga MX.

De manera estúpida, el juego de futbol se convirtió en un tema de amor u odio a México, con descalificaciones que poco a poco se transformaron en ataques verdaderamente violentos.

Entendamos: los que juegan son los futbolistas, los comunicadores estamos para analizar, opinar y comentar los partidos; no podemos sentirnos como si nosotros hubiéramos jugado, tomar el tema de manera personal y, por lo tanto, incumplir con una verdadera función comunicativa en favor de las audiencias.

Se trata de los equipos, de los entrenadores, de los jugadores… no de nosotros. Los comunicadores somos observadores que basamos nuestros comentarios de acuerdo a lo que sucedió en el campo de futbol para servir al público.

Abusamos de las redes sociales porque tenemos un insaciable ego que nos obliga a siempre pretender tener la razón, a ser los más populares, a tener presencia interminable, a que los reflectores estén siempre encima de nosotros.

Nos falta madurez para dejar que los demás se expresen, que opinen. Nos falta profesionalismo para entender otros puntos de vista, que se cuestionen nuestros apuntes.

Ante tantos y tantos problemas, es risible que ni siquiera tengamos la inteligencia para hablar de futbol en paz, sin agresiones.

¿Pasión? Bienvenida, por supuesto, pero con la inteligencia de no ofender, ni violentar.

POR PONCHO VERA
ALFONSO_VERA@HOTMAIL.COM
@PONCHO-VERA


Compartir