LA NUEVA ANORMALIDAD

No mires arriba (Y menos adentro)

La recién estrenada Don’t Look Up es una extraordinaria película, ya no sobre el falso debate del cambio climático, la avaricia empresarial, los liderazgos políticos carismáticos y las redes sociales, sino del estado moral que guarda la humanidad

OPINIÓN

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Nicolás Alvarado / La nueva anormalidad / Opinión El Heraldo de México

Una astrónoma de una universidad del interior del país descubre un cometa a partir de una investigación con uno de los telescopios más poderosos del mundo. Al llevar los cálculos a su maestro, éste colige que el objeto colisionará con la Tierra en seis meses, y que, dada la fuerza proyectada del impacto, ocasionará un cataclismo que acabará de un plumazo con el planeta.

Alarmados, los científicos alertan al gobierno: sus admoniciones no encuentran resonancia, tenidas por menos dignas de atención que las encuestas de popularidad presidencial y la siguiente elección. Acuden entonces a un noticiario televisivo: logran hacer el anuncio pero éste queda subsumido por la chacota de unos conductores entrenados para el infotainment y la resultante crisis nerviosa que experimenta la científica a cuadro. Siguen memes pletóricos, trending topics, fake news, declaraciones lapidarias de funcionarios sin formación científica, la atención de una parte de la opinión pública, el escepticismo de otra, más chacota de una tercera –mayoritaria–, la tensión social derivada de la politización de un asunto cuya esencia es todo menos política, la polarización, la guerra cultural.

Quien sí que reacciona es un poderoso empresario de telecomunicaciones… pero sólo para postular que el cometa está conformado por materiales de gran valor comercial para su sector y proponer al gobierno un proyecto delirante para fragmentarlo en el curso de su trayectoria y trocar la tragedia en eventual bonanza económica personal.

Don’t Look Up, estrenada el viernes pasado en Netflix, no es dirigida por un populista del cine de acción como Roland Emmerich o por un chantajista moral del cine de desastre a lo James Cameron sino por Adam McKay, graduado del equipo de guionistas de Saturday Night Live y autor de cintas tan preclaramente socarronas como The Big Short (sobre la crisis financiera estadounidense de 2008) o Vice (sobre Dick Cheney, infausto vicepresidente de aquel país). No necesitaré, pues, recurrir al spoiler para que el lector anticipe como termina la cosa.

Heredera a un tiempo de la Dr. Strangelove (1964) de Kubrick y la Network (1976) de Lumet –dos cintas vitriólicas cuya asombrosa vigencia cultural pese a lo caduco de su contexto histórico apunta a que los seres humanos nomás no tenemos remedio–, Don`t Look Up es una extraordinaria película satírica ya no del falso debate sobre el cambio climático, la avaricia empresarial, los liderazgos políticos carismáticos, los medios y las redes sociales (aunque hace lúcida mofa de todo eso) sino del estado moral que guarda la humanidad hoy.

Mick La Salle, crítico del San Francisco Chronicle, ha dicho que podría ser la película más divertida de 2021 y sin duda es la más deprimente. Yo digo que es un espejo.

Lo grave es que ambos tenemos razón.

POR NICOLÁS ALVARADO
COLABORADOR
@NICOLASALVARADOLECTOR

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