“¿Juicios públicos?”

Viendo las noticias sobre los recientes señalamientos de varias mujeres en contra del actor Armie Hammer me es inevitable pensar en la terapia

“¿Juicios públicos?”
Atala Sarmiento/ Anecdatario/ Opinión El Heraldo de México

Siempre me he decantado a favor de la salud mental. La ausencia de la misma puede orillarnos a una vida destructiva que afecte también a quienes conviven de forma estrecha con nosotros.

Viendo las noticias sobre los recientes señalamientos de varias mujeres en contra del actor Armie Hammer me es inevitable pensar en la terapia.

Es explosivo lo que sale a la luz sobre el protagonista de “Call me by your Name” con supuestos mensajes, y hasta videos, acusatorios de perversiones sexuales que desembocan en fantasías caníbales.

En 2013 durante una charla con la revista “PlayBoy”, Hammer aseveró gozar de un erotismo en donde él jugaba el rol de dominante y disfrutar apretando del cuello y tirando del pelo a sus parejas sexuales. Tampoco ha tenido nunca empacho en reconocer su admiración por el Marqués de Sade. Hasta ahí puede parecer una simple representación ruda de su vida sexual, misma que a nadie nos debe importar. El problema surge tras acusaciones de varias ex parejas que lo denuncian como un agresor con varias parafilias, es decir, patrones de comportamiento sexual poco habituales.

No hace falta describir aquí, sin que hayan sido comprobados como verdaderos, los supuestos mensajes monstruosos intercambiados por el actor y sus víctimas.

Al conocer toda la historia lo que queda de manifiesto muy claramente es un hombre realmente enfermo; y lo que un enfermo necesita es ayuda profesional con el fin de que ninguna otra mujer tenga que sufrir los daños de sus agresiones.

Armie Hammer es un niño rico cuya herencia viene un imperio familiar petrolero. Ha intentado con tesón hacer su propio camino en Hollywood y, tanto su alto pedigrí, como su anatomía perfecta, le han hecho redoblar esfuerzos para demostrar que no solo es una cara bonita.

Pero me temo que estas acusaciones son el preámbulo del entierro de su trayectoria cinematográfica.

Estoy a favor de que las mujeres podamos defendernos y denunciar a personajes que cometen agresiones en cualquiera de sus manifestaciones.

Pero para ello necesitamos un sistema judicial que nos responda de verdad para que se apliquen las leyes correspondientes. Necesitamos una red de apoyo psicológico que nos ayude en el antes o el después de experiencias violentas.

Para hacer justicia están las leyes. Para alinear nuestras emociones y conductas están los terapeutas ¿Hace falta un juicio manifiesto? A las supuestas víctimas de Hammer, y de otros como él, ¿En qué les beneficia directamente el escarnio público?

Necesitamos trabajar en conjunto: ¡Hombres y mujeres! Para que esto no se convierta en una simple cacería de brujas del siglo XVII, y se termine esta guerra de géneros que, hasta hoy, ha cobrado más destrucción de vidas que una verdadera evolución social.

POR ATALA SARMIENTO
COLUMNAS.ESCENA@HERALDODEMEXICO.COM.MX
@ATASARMI


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