Buenos para hacer hoyos

A los críticos del gobierno de López Obrador nada les gusta. Quizá tengan razón, pero hay cosas que sí le sale bien a la nueva élite del poder, áreas donde son verdaderos expertos, operadores sin igual. Por ejemplo: en hacer hoyos en las finanzas públicas

Buenos para hacer hoyos
Fernando Herrera/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

A los críticos del gobierno de López Obrador nada les gusta. Quizá tengan razón, pero hay cosas que sí le sale bien a la nueva élite del poder, áreas donde son verdaderos expertos, operadores sin igual. Por ejemplo: en hacer hoyos en las finanzas públicas. Y aunque pueden presumir con muchos ejemplos, sólo retomaré uno, el caso de Petróleos Mexicanos.

Pemex es la empresa más importante del país y la administran el gobierno, por una parte, y el sindicato petrolero, por la otra. De
acuerdo con el presidente, extraer petróleo no tiene ninguna ciencia pues es como sacar agua del pozo. En consecuencia, puso en la dirección general a su amigo Octavio Romero, un ingeniero agrónomo, posiblemente experto en pozos para riego agrícola. El sindicato, por su parte, se mantuvo firme y recibe las cuotas de poco más de 100 mil afiliados, sin rendir cuentas a nadie y apapachado por el gobierno. No hay en el mundo un sindicato tan grande ni tan ineficiente.

En su primer año, el nuevo gobierno logró una hazaña que parecía imposible. Casi duplicó las pérdidas de la empresa que, según dijeron en campaña, era casi casi la cueva de Alí Babá y los 40 ladrones. Echó a la basura 346 mil 135 millones de pesos, una cifra equivalente a todos los programas electorales de reparto de dinero para conseguir votos en el 2021. Mientras tanto, Romero fue colocando a por lo menos cinco de sus familiares en la nómina, bajo el principio de que “donde hay cariño, hay cariño”. Lo bueno es que ya no son como antes.

Con la experiencia adquirida en 2019, en 2020 sólo requirieron 3 meses para lograr la hazaña de casi duplicar las pérdidas. Entre enero y marzo, las pérdidas sumaron 562 mil 250 millones de pesos.

Mientras sus competidores, las grandes empresas petroleras del mundo, miraban hacia otros horizontes, como la inversión en energías limpias y en la producción de automóviles autónomos, Pemex se dedicaba a reconfigurar sus refinerías y a la construcción de una nueva. No era extraño pues en tanto varios países han anunciado que a partir del 2025 quedará prohibida la circulación de automóviles de gasolina, el gobierno mexicano encamina al país de regreso a era del carbón y el combustóleo para generar energía eléctrica.

Por eso, en Pemex son tan buenos para hacer hoyos en la administración que cada día se superan. Mientras aumentaban las pérdidas, también aumentaban la deuda, a pesar de que ya era la empresa petrolera más endeudada del mundo. En 9 meses del 2020, el pasivo aumentó un 26.9 por ciento y llegó a la asombrosa cantidad de 2.4 billones de pesos. Y cada billón es un millón de millones. En términos netos, la deuda de la empresa capitaneada por el agrónomo amigo del presidente aumentó 516 mil millones de pesos. Urge que le den un premio, como se lo dieron a Alfonso Durazo tras su notable fracaso en materia de seguridad.

POR FERNANDO HERRERA ÁVILA
VOCERO DEL PAN
@FHERRERAAVILA


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