Los Genocidas López Gatell y Sheinbaum

Los datos publicados por The New York Times demostraron que ambos gobernantes mintieron

Los Genocidas López Gatell y Sheinbaum
Federico Döring/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Esta semana se cayeron dos mitos en CDMX sobre el manejo de la Pandemia, la investigación de Natalie Kitroeff del New York Times desnudó la complicidad entre Hugo López Gatell y Claudia Sheinbaum al mentir a la opinión pública durante la telenovela de mentiras del semáforo naranja en diciembre. 

Los datos publicados por Natalie demostraron que ambos gobernantes mintieron en la justificación del viernes 4 de diciembre, fecha en la que debieron haber anunciado el semáforo rojo con base en los indicadores de la Secretaría de Salud. Bien reza el refrán: “Tanto peca el que mata la vaca cómo quien le detiene la pata”, que refleja la complicidad criminal de López Gatell y Sheinbaum

Con la visión lopezobradorista de mantener CDMX abierta en pleno zenith de contagios de la Pandemia, más con la visión de ser una ventanilla recaudatoria del SAT, que un gobierno local comprometido y obligado a preservar la vida de sus gobernados, López Gatell mantuvo artificialmente uno de los tantos tonos naranjas de Sheinbaum manipulando y mintiendo dos datos en el oficio al Gobierno de CDMX

El primero fue el 1% de camas con ventiladores artificiales ocupadas, mintiendo en el oficio al señalar que eran 45%, cuando en realidad fueron 58% (59.51% ese día); y el segundo, la positividad de las pruebas COVID-19 aplicadas al reportar 25%, cuando en realidad fueron 35% (45% ese día). Con estas dos mentiras de datos manipulados, el puntaje en los indicadores establecidos por la Secretaría de Salud llegó a 31 puntos cuando el semáforo rojo se inicia con 33, aun así a Sheinbaum le tomó hasta el 18 para anunciar el semáforo rojo, 14 días criminales de mentiras y silencio cómplice. 

El caso de Sheinbaum es igual o peor de censurable, pues los propios datos de la Agencia Digital le daban a ella los elementos para saber las mentiras consignadas por López Gatell y aun así optó por guardar silencio cómplice y privilegio su lealtad a AMLO a su compromiso con salvar vidas de sus gobernados, según los propios datos locales el porcentaje de camas ocupadas fue de 62% y la positividad de 45.9% el día cuatro, es decir, los propios datos de Sheinbaum refutaban los del oficio mendaz de López Gatell, y permaneció callada como cómplice del engaño. 

Con su silencio cómplice Sheinbaum no sólo dejó crecer de manera irresponsable y criminal la curva de contagios y la espiral de defunciones, ya que del 30 de noviembre al 6 de diciembre se registraron 662 muertes por COVID-19; y del 14 al 20 de diciembre mil 57. Además, con su complicidad naranja con López Gatell se esfumó esa ilusión óptica de su supuesta diferenciación de éste en el manejo de la pandemia, los dos son unos asesinos consumados por avalar información manipulada y administrar fiscalmente la pandemia. Con ello se derrumbó el primer mito. 

El segundo mito derrumbado es el del manejo tardío, pero eficaz de pruebas, tras el error y la soberbia del 17 de marzo en la que Sheinbaum creyó ilusamente que con el SMS al 51515 bastaba para prevenir, monitorear, y aislar posibles contagios, la cruda realidad la obligó a cambiar el eje de la estrategia a Locatel y la Agencia Digital con un promedio de pruebas diarias aplicadas de 994 y 3 mil 492 tamizajes SMS diarios en abril, a mil 938 pruebas y 2 mil 506 tamizajes en mayo, a 2 mil 520 pruebas y mil 694 tamizajes en junio, a 3 mil 52 pruebas y mil 738 tamizajes en julio, en agosto 3 mil 112 pruebas diarias y apenas 989 tamizajes y en septiembre 3 mil 668 pruebas diarias y 849 tamizajes. 

Es evidente el cambio de estrategia obligado por el comportamiento de la pandemia, pero hasta el 4 de diciembre la principal crítica de opacidad a Sheinbaum fue con el exceso de mortalidad y la manipulación de información de actas de defunciones COVID-19 en el Registro Civil, pero ahora la manipulación de las cifras de positividad al ser éstas uno de los indicadores para definir el color de los semáforos epidemiológicos, pone en entredicho todo el esfuerzo realizado en esa materia por la Secretaría de Salud y los datos en ese rubro aportados por la Agencia Digital. 

El epidemiólogo de Johns Hopkins resultó ser un merolico intrascendente al que ya nadie le concede credibilidad ni seriedad en el manejo de la pandemia, y la científica que se jactaba de comportarse con otra ética y moral pública, terminó siendo una palera silenciosa del merolico, una muda estatua de sal espectadora del cementerio COVID-19 en el que se ha convertido la capital del país. 

FEDERICO DÖRING
DIPUTADO LOCAL DEL PAN
@FDORINGCASAR


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