Adiós, Diego

Como una tormenta, así se fue

Adiós, Diego
Gustavo Meouchi De Leyenda Opinión El Heraldo de México

Las primeras gotas fueron un par de mensajes en Whatsapp. Yo, apenas estaba leyendo los primeros mensajes, preguntándome si no era otra vez una falsa alarma, otra de tantas veces que lo habían “matado” de diversas formas, cuando empecé a recibir toda clase de alertas con memes, noticias, boletines y comentarios en redes sociales. Supongo que a todos nos pasó igual. Se nos vino encima una avalancha de datos e imágenes, y para muchos, un sector agradecido, también de recuerdos.

Diego Armando la está rompiendo de nuevo, ¿por último?, supongo que sí. Este día tenía que llegar y estamos en el 2020, así que ya qué más da.

Maradona era un tema casi manido, aceptémoslo; este fin, grande, es posiblemente lo que tocaba, por mucho que nos pese. Y es que hace casi dos meses se dijo, de nuevo, todo lo que se podía decir de él, con motivo de su cumpleaños 60. Vimos otra vez las imágenes de sus jugadas en los mundiales de futbol y en el Napoli de Italia, del Mundial de México 86, su Mundial, el de la Mano de Dios.

Algunos lograron entonces refrescar el tema. Nos llegaron las noticias de un Diego entristecido por no poder compartir su cumpleaños con su familia porque, obvio, #pandemia. Que lejos estaba este Diego un año más viejo de aquel Maradona grande, eterno, inmortal. ¿Cómo podíamos sentirnos nosotros, humildes mortales, al saber que él, que un día lo pudo todo, en este año no logró pasar un día, su día, con sus hijos y en su casa?, porque si Maradona no puede, nadie puede.

Argentina ha declarado tres días de luto nacional. Me imagino el berrinche de Diego, él se merece por lo menos 10. ¿Y nosotros?, nosotros tenemos por fin permiso para sentirnos tristes, ya nos sentíamos así desde hace años, cuando comparábamos mentalmente las imágenes de un Diego con sobrepeso y errático, en playera sport, con aquel dios futbolero de playera de rayas blancas y azules y larga melena rizada, que corría sobre el pasto verde imparable, imbatible. Sí, lo sé, era de mal gusto decirlo, pensarlo, pero también era inevitable, ese Diego hace mucho que ya no era Maradona, nuestro 10. Verlo acabarse poco a poco ante nosotros constituía una pena asfixiante, supongo que por eso volvemos una y otra vez a las mismas imágenes, a los goles y a las jugadas, esas que nos hacen brincar y nos dan ganas de salir a la cancha y jugar ¿para qué? No para igualarlo, nunca, jamás, pero sí para compartir con él un poco de esa magia, de esa chispa.

No vamos a desgastarnos discutiendo si es o no el mejor, para millones de personas lo es, y los otros no pueden sacarlo del top tres. Pero nadie discute que Maradona es irrepetible, nadie pudo, nadie podrá jugar como él.

Las imágenes que tenemos no son todas halagadoras, muchas, están ligadas a la cocaína, no es el ejemplo inmaculado del deporte para la juventud. Y aun así, Diego es Maradona y creo que nuestra naturaleza se impondrá y todos al final nos quedaremos con el futbolista de extraordinaria capacidad para manejar el balón, con luminosa inteligencia dentro del campo y sobrado liderazgo. Y es que cosas malas en el mundo siempre habrá, malos ejemplos, malas decisiones, pero ¿dónde vamos a encontrar otro mal ejemplo con tanta luz?, ¿que nos haya dado un legado tan bello y emocionante? Quedémonos con eso, dejemos de criticar; él ya pagó por todos sus excesos y la verdad a nadie que no tenga su grandeza le toca juzgar. Dejemos que regrese la alegría y la gratitud por todo lo que nos dio. Descanse en Paz, Diego Armando Maradona Franco, el niño que salió de la pobreza y que con el genio que le fue concedido, detuvo al mundo por varios segundos en aquel gol frente a Inglaterra en la semifinal de su mundial, en el Estadio Azteca.

Diego Armando la está rompiendo de nuevo, ¿por último?, supongo que sí.

 

POR GUSTAVO MEOUCHI
@GMOSHY67


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