Ciberguerra: conflicto internacional de la nueva era

No existe un consenso sobre el concepto de ciberguerra ni un marco regulatorio universal, pero se pueden identificar algunas características que la convierten en un nuevo tipo de conflicto armado internacional

Ciberguerra: conflicto internacional de la nueva era
Adolfo Arreola / Columnista Invitado / Opinión El Heraldo de México

La naturaleza de los conflictos y la forma de hacer la guerra han mutado desde la fundación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Hoy, las estadísticas indican que los conflictos armados son menos mortíferos y en su mayoría son conflictos armados no internacionales. Sin embargo, la ciberguerra, entendida como un conflicto internacional de la nueva era, toma ventaja de los avances tecnológicos, la inteligencia artificial, la nanotecnología, la automatización y de la hiperconectividad existente para lanzar ataques novedosos y tecnológicamente avanzados. 

No existe un consenso sobre el concepto de ciberguerra ni un marco regulatorio universal, pero se pueden identificar algunas características que la convierten en un nuevo tipo de conflicto armado internacional, como son: su objetivo, ya que se centra en la destrucción de los sistemas de mando, control y comunicaciones enemigos; el uso de códigos maliciosos como ciberarmas; la difícil atribución de los ciberataques; y, la búsqueda del control del espacio virtual para aplicar el ciberpoder. Lo antes mencionado permite afirmar que la ciberguerra está llena de autómatas, de sistemas no tripulados y de máquinas de guerra como multiplicadores de fuerza.

Además, debido a que la tecnología cibernética no es monopolio del Estado, cada vez más se incorporan compañías privadas en apoyo a las operaciones bélicas en el ciberespacio. De esta forma, se puede hablar de un conflicto virtual internacional que puede darse entre actores estatales, entre actores no estatales o una combinación de ellos. Es decir, en la ciberguerra se utilizan ciberarmas, se opera en la zona gris entre guerra-paz y se lucha en el ciberespacio con potenciales consecuencias en el mundo material.

Algunos ejemplos de los actos de ciberguerra entre Estados son: el ciberataque lanzado por Rusia contra la Estonia en 2007; la interferencia de los centros de mando y control en el conflicto entre Georgia y Rusia; y, el ciberataque con Stuxnet realizado por Israel y EU contra las instalaciones nucleares de Irán. Todos son evidencia de la existencia de una lucha por el control del ciberespacio para doblegar la voluntad de lucha del enemigo sin realizar disparo alguno. No son ni serán los últimos casos que se tenga noticia, ya que el número de ciberejércitos, ciberarmas y acciones de ciberguerra han crecido exponencialmente en la última década. 

En conclusión, la ONU tiene un largo camino por delante para regular las acciones militares en el ciberespacio y el uso de las ciberarmas, con el objeto de mitigar o evitar los efectos negativos de la ciberguerra. Sin duda, la ciberguerra busca imponer nuestra voluntad al enemigo, acabar con su resistencia y alcanzar la paz en el menor tiempo posible utilizando las ventajas que ofrece el ciberespacio.

POR ADOLFO ARREOLA GARCÍA
PROFESOR INVESTIGADOR DE LA FACULTAD DE ESTUDIOS GLOBALES
UNIVERSIDAD ANÁHUAC MÉXICO


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