Ruta 2021, elecciones en pandemia

El desafío adquiere dimensiones titánicas si tomamos en cuenta la cantidad de puestos que estarán en disputa

Ruta 2021, elecciones en pandemia
Alejandro Cacho / Touché / Opinión El Heraldo de México

El repunte, que no rebrote, de contagios por coronavirus en México es una alerta roja para el Instituto Nacional Electoral por la complejidad que añade a las elecciones intermedias del próximo año. ¡Como si nos hiciera falta! 

Y digo que no es un rebrote, porque la pandemia en ningún momento ha sido controlada en el país, a pesar de lo que digan el gobierno y sus aplaudidores. Hugo López-Gatell, el responsable del desastroso manejo de la emergencia, se ha convertido en un obstáculo para algunos gobiernos estatales. Hay, claro, quienes sospechan que su ideología, filias y fobias colocan el manejo político por encima de la salud. La pregunta es si seguirá ese patrón para la elección del próximo 6 de junio. 

Las elecciones locales de Coahuila e Hidalgo sirvieron de conejillo de indias para probar los protocolos sanitarios establecidos por el INE. 

Sin embargo, el futuro luce incierto. Nadie tiene una bola de cristal para determinar si ya habrá una vacuna efectiva para entonces. Si la hubiera, lo más probable es que para la primera mitad del próximo año la mayoría de la población mexicana aún no estará vacunada. Entonces, tendremos que seguir cuidándonos manteniendo la distancia adecuada con los demás y usando el cubrebocas casi todo el tiempo.

Es una realidad que nuestra legislación electoral está basada en la desconfianza. Con razón o sin ella, los partidos políticos fueron configurando procesos electorales sumamente estrictos para evitar trampas y que muchas veces rayan en lo ridículo. Tanto, que muchas veces se convierten en una camisa de fuerza para los propios partidos y sus candidatos.

En medio de la pandemia, se complica la presencia de los funcionarios de casilla, la identificación de los votantes, la asistencia a los centros de votación, la espera para votar, el uso de los crayones para marcar las boletas, el manejo de todos los materiales que se usan en las casillas, el recuento de los votos, el llenado de las actas de escrutinio, el levantamiento de encuestas de salida, y el transporte de los materiales electorales.

El desafío adquiere dimensiones titánicas si tomamos en cuenta la cantidad de puestos que estarán en disputa.¿Dará eso ventaja a algún partido o candidato? No hay forma de saberlo.¿Mermará la asistencia de los electores a las urnas? Tampoco.

La pandemia también será un desafío a la imaginación y capacidad de comunicar de los candidatos y la convocatoria de los partidos políticos. Las campañas serán inéditas y muy distintas. No deberá haber eventos masivos, al menos eso dice la lógica y la responsabilidad. Si ya desde hace más de una década las redes sociales juegan un papel fundamental, ahora será en la arena política donde se jugarán el todo por el todo.

El problema es que las plataformas digitales son un terreno ajeno, hostil y desconocido para los políticos. Sin duda, los candidatos deberán llevar a cabo las campañas más difíciles de la historia.

POR ALEJANDRO CACHO

CACHOPERIODISTA@GMAIL.COM 

@CACHOPERIODISTA


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