NUEVO LEÓN

Linares, Nuevo León, tierra de brujas; conoce la leyenda mágica de La Petaca

El municipio de Linares, Nuevo León lleva el nombre de pueblo mágico más allá de solo ser un sitio turístico, en estas tierras abundan las historias de brujería, misticismo y magia

Foto: Freepik
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Si se habla de leyendas y mitos de Nuevo León, el municipio de Linares es el lugar por excelencia que encabeza la lista de historias de brujas, hechicería y magia. En especial un lugar icónico llamado La Petaca.

De acuerdo con José Meléndez Hamett, creador del festival de cine de terror y fantasía, Linares Fantástico, "existen algunas leyendas y poca información que algunas personas han querido rescatar, que cuenta el origen de La Petaca y de las brujas de Linares".

Brujas que no se ven como la típica imagen o el cliché de mujeres con sombreros puntiagudos y una verruga en la nariz, sino más bien, de una forma más tradicional como curanderas hacen limpias y quitan envidias, salaciones o malas voluntades a todo quien llegue a solicitar sus servicios.

Carlos Moctezuma, un cuenta cuentos con un canal de YouTube sobre leyendas de Linares, explica una versión del origen de La Petaca. Relata la historia de un indio rayado de Linares, que tuvo contacto con una bruja de Querétaro. El indio a su vez tenía gran sabiduría del manejo de las hierbas y el poder de las facetas de la luna.  

La bruja tuvo una nieta, que la gente decía, era producto de un demonio que había embarazado a la hija de la bruja. Debido a la respuesta agresiva de la ciudadanía que querían matarla para acabar con el mal, los jesuitas la ayudaron y le encargaron al indio que escondiera a la niña para protegerla.

El indio aceptó y la bruja empacó una maleta para su nieta, en la que incluyó unos objetos extraños pero poderosos para cuidarla. Sin embargo, a pesar de que el indio hace pasar a la niña como su hija, los rumores comienzan a inundar el pueblo. Así que el indio entierra la maleta.

Al poco tiempo la gente empezó a hablar de una “petaca” diabólica enterrada. Así se le decía coloquialmente a las maletas: petacas. De esta manera fue creciendo el rumor de una petaca de una bruja enterrada en el pueblo. Entonces se le conoció como el pueblo de La Petaca.

Otra versión sobre la brujería en Linares

Otra versión, de acuerdo con el historiador José Alberto Rodríguez, señala que la brujería llegó a Linares con el arribo de los franciscanos, quienes empezaron a abordar trastornos mentales como posesiones demoniacas.

Debido al incremento de las brujas en la población de Linares, en el siglo XIX los lugareños iniciaron una cacería de brujas, y quemaron vivas a varias de ellas. Sus cenizas las guardaron en una petaca que luego enterraron en lugar que nadie conoce.

Mientras que estos mitos fueron creciendo en el pasado y atraían a personas incluso de otros estados y países, para buscar una solución a sus malestares. Incluso en la década de los 60 había varias curanderas históricas que tuvieron un gran reconocimiento como Ángela Pecina, Elisa "Licha" Látigo y María Cepeda, ya fallecidas.

Así como también la señora Elida Tijerina, a quien se le considera la última bruja de La Petaca, quien ha sido entrevistada por diversos medios a lo largo de los años, a los que les ha asegurado que solo utiliza la magia blanca para curar a las personas que llegan con ella. 

Hoy en día, se ha informado que las curanderas han ido desapareciendo porque no hay más personas que quieran seguir con la tradición. 

Sin embargo, parece que todavía no ha llegado el fin de las brujas en Linares, en la actualidad se han encontrado señales de que aún existen pero las brujas mantienen bajo perfil, pues se han visto muñecos vudú con alfileres clavados en el panteón municipal. 

Alma Vigil