FUGA DE CEREBROS

Cumbre de América del Norte: Movilidad laboral, uno de los ejes entre México y Estados Unidos

Además hablar de la pandemia, disputas comerciales, energía, competitividad regional y de oportunidades de desarrollo, López Obrador, Biden y Trudeau abordarán el fenómeno migratorio regional.

NACIONAL

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México debe apostar por su mano de obra Foto: Especial

Después de interrumpirse por cinco años, el próximo 18 de noviembre se celebrará la reunión de líderes de América del Norte entre los mandatarios de México, Estados Unidos y Canadá.

Durante las reuniones bilaterales de la cumbre, el gobierno de México tiene una oportunidad única para abordar otros temas clave como lo son la movilidad laboral y el manejo de fronteras. El gobierno no se ha sentado a negociar desde las administraciones de Fox y Bush.

Existen por lo menos tres razones por las cuáles es importante llegar a Washington con propuestas bilaterales específicas y de esta forma romper con el impasse de más de 20 años en materia de movilidad laboral y de administración de fronteras entre ambos países.

Primero, es imposible ignorar la geografía. México comparte con Estados Unidos la frontera más transitada del mundo. Nuestra frontera no es solamente una línea que determina los puntos de entrada y salida entre ambos países, sino que ésta también incorpora flujos de personas (desde familias, trabajadores, hasta migrantes irregulares y organizaciones criminales) que son imposibles de atender y gestionar desde un sólo país.

Alan Bersin, zar fronterizo durante la administración de Obama, destaca que el manejo exitoso de fronteras va más allá de conceptos de soberanía nacional, por lo que actuar de manera unilateral, especialmente en el contexto de la propagación de un virus como el COVID-19, es como tratar de aplaudir con una sola mano.

En las reuniones de Washington, México debe empezar, de manera inmediata un proceso de desarrollo de criterios y requisitos compartidos para evitar que vuelva a cerrarse nuestra frontera como pasó en la pandemia.

Para lograrlo es necesario impulsar la emisión de lineamientos claros que determinen la elegibilidad de las personas en movimientos transfronterizos. Como los últimos 20 meses demostraron, cerrar fronteras de manera indefinida y sin criterios claros tiene costos económicos y sociales altísimos para ambos países. Segundo, México tiene una de las soluciones para la escasez de trabajadores en Estados Unidos.

Actualmente, Estados Unidos cuenta con una cifra récord de 10 millones de vacantes. Sumado a los casi dos millones de trabajadores estadounidenses que decidieron retirarse en agosto de 2021, datos de su  Departamento del Trabajo señalan que sectores como salud, manufacturas, transporte y entretenimiento tienen más vacantes que gente buscando trabajo.

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México puede cubrir la demanda de mano de obra en Estados Unidos

Actualmente, México concentra el 65% de las principales visas temporales de trabajo en Estados Unidos. En este sentido, revisar los límites a visas temporales para trabajadores no agrícolas (visas H-1B y H-2B), simplificar complejos procesos de petición para trabajadores del campo (visas H-2A) y ampliar los criterios de elegibilidad para profesionales calificados (visas TN), son algunas propuestas que los representantes del gobierno mexicano deben tomar en cuenta al sentarse a dialogar con sus contrapartes en DC.

Como demuestra un nuevo reporte de la US-Mexico Foundation, para resolver la escasez de trabajadores en Estados Unidos, no es necesario crear nuevas categorías de visas que requieran aprobación del congreso estadounidense. Ajustar las reglas de las principales visas de trabajo temporales facilitaría la movilidad laboral para trabajadores mexicanos y para empleadores al norte del Río Bravo.

Tercero, la cooperación de las autoridades mexicanas en materia migratoria puede ser usada para influenciar los temas de la agenda bilateral. López Obrador ha utilizado a más de 27,000 miembros de la Guardia Nacional para frenar la migración desde el Triángulo Norte a Estados Unidos y se ha retenido a miles de migrantes mientras sus solicitudes de asilo son procesadas en el mismo país.

Además de ser una situación insostenible en cuanto a derechos humanos y para las autoridades migratorias mexicanas, esta cooperación sin precedente podría usarse como moneda de cambio en negociaciones que promuevan la actualización del marco bilateral de inmigración.

En resumen, repensar el status quo de movilidad laboral y de gestión de fronteras puede ayudar a México y a Estados Unidos a evitar futuras crisis económicas, satisfacer las necesidades de empleadores y dar oportunidades a mexicanos que buscan oportunidades de trabajo en Estados Unidos.

Bajo el contexto actual, la cumbre representa una oportunidad única para abordar estos temas de manera concertada. Tras cinco años sin reuniones, más apertura, diálogo, y menos barreras son ingredientes esenciales para un sistema migratorio bilateral moderno, inteligente y que responde a las necesidades actuales de ambos países.

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Por: Diego Marroquín Bitar. Maestro en Políticas Públicas, Georgetown University. Analista, The Brookings Institution. Fellow, US-Mexico Foundation. Twitter @diegombtr. Un agradecimiento personal a Alan Bersin, al Emb. Gerónimo Gutierrez y a Pedro Casas por guiar y alimentar el contenido de este artículo de opinión.