Elecciones México: Los riesgos de una oposición anacrónica rumbo al proceso electoral de 2021

Los riesgos y errores de la alianza, denominada "Va por México", parecen claros

Elecciones México: Los riesgos de una oposición anacrónica rumbo al proceso electoral de 2021

El 22 de diciembre de 2020, se anunció formalmente lo que semanas antes solo pertenecía al terreno de la especulación: el PRI, el PAN y el PRD formarán una alianza electoral para construir un frente común contra el presidente Andrés Manuel López Obrador y su partido rumbo al proceso electoral de este año.

Los riesgos y errores de la alianza, denominada "Va por México", parecen claros: no hay ningún indicio ni evidencia que demuestre que los partidos de la alianza se hayan reformado o hayan pasado por un proceso de autocrítica después de su aplastante derrota en 2018. Los actores son los mismos, las críticas no han cambiado y parece que las propuestas se limitan a un regreso del período anterior al del presidente López Obrador. En suma, se perfilan como un movimiento anacrónico que no da señales de haber aprendido de sus errores.

A lo anterior, debe añadirse que, con esta alianza, se materializa el mito del "PRIAN", la unión entre estos partidos que tanto sirvió a López Obrador para comunicar y caracterizar la podredumbre y corrupción de la clase política a la que prometió desterrar y contra la que gran parte de sus simpatizantes votaron. Todo esto da lugar a caracterizar a este vínculo como un simplón, hueco y triste intento de alianza "anti-López Obrador" que apuesta más por aprovechar la polarización que se vive en el país y unificar el voto de castigo, que por evolucionar del pasado y aprender de lo sucedido de 2018 a la fecha.

Escribía Ortega y Gasset que el liberalismo del siglo XIX no podía ser superado por movimientos que, como el bolchevismo o el fascismo, se proclamaran antiliberales, porque no ser liberal es precisamente lo que hacía el hombre anterior al liberalismo. Y como ya una vez había triunfado este en contra de aquel, la victoria se repetiría innumerables veces.

Así, quien se declara de forma tan simplona y vacía como "anti-López Obrador" no hace, traduciendo su actitud a un lenguaje positivo, más que declararse partidario de un mundo en el que López Obrador no sea presidente de México, ni Morena la principal fuerza política del Congreso. Pero esto fue precisamente lo que hicieron en 2018, cuando López Obrador y Morena vencieron.

De esta forma, los movimientos "anti-López Obrador", en vez de construir su ideario y propuestas situados en un momento posterior al de las ideas y propuestas que vencieron en 2018, se colocan en un momento anterior y retraen su discurso a una situación pasada, anacrónica, al cabo de la cual, la victoria del discurso lopezobradorista se repetirá inevitablemente. Esto es así dado que todo lo anti no es más que una simple y hueca negación de lo ya existente.

La victoria de López Obrador tuvo su razón, y si la oposición no es capaz de reconocerla, la ciudadanía volverá a otorgársela. El presidente tenía razón en que la desigualdad que reina en el país es ofensiva, en que la corrupción alcanzó niveles cínicos, y que los privilegios de la clase política y empresarial eran insostenibles. Pero no tenía toda la razón, y esa que no tiene es la que cualquier movimiento que pretenda sustituir su pensamiento debe quitarle.

Por ello, el futuro de México depende de que la oposición, si es que hay una, sepa llevar a cabo un movimiento histórico que entienda el pasado reciente, sus causas y sus razones; no un movimiento anacrónico que las ignore y termine por ser víctima de la cronología inevitable de las ideas.

Que una probable victoria en 2021 no los engañe. Si la oposición no reflexiona, evalúa y construye a partir del pasado reciente, su fracaso está escrito. La calidad del debate público en México reclama una mejor oposición, no un movimiento de simple y hueca negación.

Juan Pablo Pardo

MGM

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