Son diversos los medicamentos que se han ocupado para analizar si puede ser utilizado en el tratamiento de la Covid-19, mientras que paralelamente existen una serie de ensayos clínicos con el fin de encontrar nuevos tratamientos para el mismo fin.
En los últimos dos años se han hablado de diversos medicamentos que se han puesto a prueba para el tratamiento del coronavirus, de acuerdo con la publicación The Conversation, es un proceso llamado como reposicionamiento de fármacos.
“Su objetivo es encontrar nuevas indicaciones terapéuticas para los medicamentos ya conocidos y utilizados”, se explica. Por ejemplo, se han ocupado medicamentos para tratar gripa, hepatitis y ébola para el tratamiento de Covid-19 en las etapas más graves.
El uso del sildenafilo, mejor conocido como viagra, se especifica en la publicación, aumenta el efecto del vasodilatadora del óxido nítrico, porque tiene “una acción demostrada sobre el flujo sanguíneo”.
Y se ejemplifica que uno de sus usos o en el que suele administrarse es para "tratar la insuficiencia respiratoria en recién nacidos o la hipertensión pulmonar en cirugías cardíacas en niños y adolescentes. El sildenafilo, principio activo de la Viagra, aumenta el efecto vasodilatador del óxido nítrico al relajar los músculos y mejorar el flujo sanguíneo en diversos órganos del cuerpo”.
En consecuencia, investigadores iniciaron ensayos para determinar el efecto conjunto del sildenafilo y el óxido nítrico, en el tratamiento particularmente pulmonar, ocasionado por la Covid-19.
Desarrollo accidental de un medicamento para la disfunción eréctil
Lo que ahora conocemos como viagra, fue descubierto por la farmacéutica prácticamente por error, porque buscaba un fármaco para el tratamiento de la angina de pecho, el sildenafilo, que actúa sobre las arterias coronarias aumentando el flujo sanguíneo al corazón.
Durante los ensayos clínicos, refiere, se descubrió que el fármaco servía para el tratamiento de la disfunción eréctil. Y fue en 1998 que la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) aprobó el uso de dicha sustancia, posteriormente, se comercializó como viagra.
Entre las ventajas del posicionamiento de un medicamento es que el riesgo de fracaso es bajo, en comparación en los casos en los que se comienza el desarrollo de un tratamiento desde cero; se reducen tiempos porque previamente ya se han hecho los ensayos de seguridad y de formulación y la inversión es menor.
“Se estima que el coste de introducir en el mercado un medicamento reposicionado es de 300 millones de dólares, frente a los 2 mil o 3 mil de uno nuevo”, precisa.
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