PIENSA JOVEN

Manifestaciones en Cuba: El canto de la libertad

“¡Libertad! ¡Libertad!” gritaban los cubanos buscando ser escuchados

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“¡Libertad! ¡Libertad!” se escuchaba en las calles. Los gritos del pueblo se unían en una sola voz. El hambre, el cansancio, el enojo y el hartazgo hacia sus líderes políticos inspiraban a los miles de habitantes que se manifestaban a lo largo del país. “¡Libertad! ¡Libertad!” eso que exigen los cubanos a un gobierno que se niega a tomar responsabilidad. 

El 11 de julio de 2021 parecía un domingo cualquiera; sin embargo, esto no podía estar más lejos de la realidad. En ese día se haría historia: Cuba sería testigo de las manifestaciones más grandes del país desde el “Maleconazo”. A pesar de que se tiene prohibida cualquier clase de manifestación, el pueblo cubano se hizo escuchar y tomó las calles en forma de protesta. Todo inició con una chispa en San Antonio de los Baños y pronto la llama de las manifestaciones se extendió por todo el país. 

“¡Libertad! ¡Libertad!” gritaban los cubanos buscando ser escuchados. De forma pacífica, exigían que el gobierno respondiera por la situación económica que, aunada a la escasez de alimentos, han provocado que la población muera de hambre. Cantando al unísono “somos más”, denunciaban el mal manejo de la pandemia y las muertes que eso provocó. “Pueblo unido jamás será vencido”, decían al solicitar ayuda por la falta de trabajo que el COVID-19 exacerbó. 

Las redes sociales se inundaron con videos grabados con celulares. Quienes protestaban en las calles se aseguraban de que todos supieran lo que sucedía en su territorio, a través de transmisiones en vivo. Era inevitable: el mundo volteó a ver a Cuba. De pronto, la etiqueta #SOSCuba se hizo viral y miles de personas se unieron a los cubanos de manera virtual para demostrar su indignación. Llantos de desesperación y de cansancio, gritos de furia y cantos de esperanza sobrepasaron las fronteras y llegaron a los corazones que se encontraban a kilómetros de distancia.

Las autoridades no se quedaron atrás y se unieron a las manifestaciones, pero del lado contrario y con el fin de reprimirlas. “No te resistas” decían los oficiales mientras arrestaban a quienes se oponían al gobierno, como si no hubieran resistido mucho ya; como si su lucha no fuera fundamentada; como si la acción de reprimirlos no fuera lo que inspiraba la consigna “¡Libertad! ¡Libertad!”. 

Los ánimos se elevaron. Lo que comenzó como una forma pacífica de demostrar su descontento, se convirtió en actos violentos debido a la intervención policial. Los gritos de protesta se convirtieron en clamor por la represión que padecían por parte de los uniformados. Las gotas de sudor se convirtieron en gotas de sangre. La represión de las protestas funcionó como carbón para alimentar el fuego de la inconformidad.

A pesar de los contagios, a pesar de las muertes, a pesar de que solo el 15% de la población está vacunada contra COVID-19, a pesar de la falta de medicamentos, a pesar de que justamente el mal manejo de la pandemia fue una de las razones detrás de las protestas, los habitantes cubanos salieron a la calle a exigir sus derechos; a pedir que su situación mejore. Los cubrebocas evitan el contagio del virus, pero no pueden evitar que se contagie el movimiento. “¡Libertad! ¡Libertad!”.

mgm