¿Qué hacer un fin de semana en Huasca de Ocampo, Hidalgo?

Aunque Huasca de Ocampo es popular por sus famosos Prismas Basálticos, hoy te contamos otras actividades que puedes realizar en este irreal destino

¿Qué hacer un fin de semana en Huasca de Ocampo, Hidalgo?
Huasca de Ocampo fue nombrado el primer primer Pueblo Mágico en 2001.

Huasca de Ocampo, Hidalgo, es uno de los destinos más visitados por los chilangos debido a su relativa cercanía, pues basta con manejar poco más de dos horas para llegar a este destino que te quitará el aliento. 

Sus calles empedradas, su gastronomía, sus artesanías, el clima frío y una inmensa paz, son algunos de los factores por la que es muy concurrida, por ello, hoy te daremos una guía rápida para que conozcas de Huasca de Ocampo. 

Paseo místico 

¿Te imaginas adentrarte a uno de los museos donde la mágica y seres mitológicos cobran vida? Esto es posible en el Museo de los Duendes, este reciento se encuentra cubierto por heno y es habitado por duendecillos que realizan diversas actividades según su origen. Aquí hay una sala especial dedicada a la historia de los duendes, elfos, gnomos, hadas, trolls y chaneques, unos muy agraciados y otros que te harán salir corriendo del lugar. 

Adrenalina 

Huasca de Ocampo goza de extensa vegetación que invita a sus ocupantes y turistas a realizar actividades como tirolesa de casi 900 metros de largo y a 50 metros de altura, o incluso perderse en el corazón de la Cueva del Conde. 

También puedes caminar a la orilla del lago del Bosque de las Truchas, pues como reza su nombre, habitan truchas arcoíris, asalmonada y la lobina.

Paseo dominical 

Nada más relajante que caminar por el centro de Huasca, rodeado de casonas a dos aguas, iglesias y colores tan llamativos que te inspirarán a tomar fotografías increíbles. 

Aquí podrás observar a vendedores de artesanías de barro y cerámica que son decoradas a mano, quienes también gustan de grabar el nombre de los compradores en el objeto que han adquirido.

Algo que no falta es la diversidad de restaurantes en la zona donde se pueden comer los tradicionales pastes rellenos de carne de res, papa y cebolla, hasta una trucha al horno o cecina acompañada de una salsa hecha en molcajete y un vino de fruta.


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