Maradona: el vínculo eterno con México del genio argentino

Teniendo al Estadio Azteca como testigo, El Diego marcó dos de los goles más comentados de la historia y levantó una Copa del Mundo

Maradona: el vínculo eterno con México del genio argentino
Diego Armando Maradona, murió este miércoles a la edad de 60 años. Foto: Especial

En el año de 1986, México fue el epicentro de la revolución argentina que comandó Diego Armando Maradona durante una Copa del Mundo.

En aquella edición, teniendo al Estadio Azteca como escenario, el 10 de la Albiceleste hizo dos de los goles más comentados de la historia, para después consagrarse como monarca del orbe en nuestro país.

El Pelusa, quien falleció ayer a los 60 años, producto de un paro cardiorrespiratorio, es estandarte del universo balompédico. Creció en uno de los barrios más pobres de Buenos Aires para que, con el devenir del tiempo, se convirtiera en uno de los mejores de todas las épocas.

Tuvo la destreza para hacer jugadas que sólo se dibujaban en la ficción, y la entereza para llevar sobre sus hombros a los equipos en los formó parte.

La cúspide de su carrera llegó en el décimo tercer Mundial, el que se jugó en territorio azteca, cuando el argentino ya era figura del Napoli.

De los 14 goles de la Albiceleste en México 1986, El Diego participó en 10, es decir, 71.4 por ciento, asistiendo en cinco veces y marcando en otras cinco.

De estos goles, dos son icónicos y se firmaron en El Coloso de Santa Úrsula. El primero se basó en un engaño al minuto 51, en el cual Maradona superó al portero Peter Shilton gracias a tocar el balón con La Mano de Dios y anotar.

Ni el silbante tunecino Ali Bennaceur, ni las cámaras de televisión captaron el momento por la velocidad de la jugada.

Cuatro minutos después de manchar el deporte, El Cebollita subsanó la herida pintando un lienzo llamado El Gol del Siglo.

Tomó el balón en media cancha, en 10 segundos y 89 centésimas recorrió más de 50 metros. Superó a seis ingleses e hizo 11 toques con su zurda privilegiada para anotar y darle el pase a Argentina a las semifinales.

 

Maradona levantó la Copa del Mundo en este mismo escenario ante 114 mil aficionados venciendo 3-2 a Alemania. Para Fernando Quirarte, defensa goleador del Tri en ese torneo, evocar México 86 es hablar de Maradona.

“Recordarlo es quitarse el sombrero por toda la historia que tiene. Era un jugador con muchas cualidades, que podía hacer lo increíble. En ese Mundial, Argentina fue un equipo que muchos mexicanos apoyaron porque venía él”, recuerda El Sheriff, ex seleccionado nacional, y quien compartió cancha con el 10 en diferentes partidos.

El Diego regresó 32 años después a México, pero ahora en su faceta como director técnico. Dirigió 38 partidos con los Dorados de Sinaloa del Ascenso MX, disputó dos finales, y las dos las perdió.

Su cercanía con lo mexicano traspasó los límites de la cancha. Siempre externó su gusto por el trabajo del comediante Roberto Gómez Bolaños Chespirito, a quien incluso tuvo como invitado en el programa llamado La Noche del Diez.


 

Circunstancialmente, México fue la vitrina para que Maradona mostrara su ingenio ante el mundo.1986 fue el ambiente perfecto para atestiguar las proezas de su divinidad con el balón.

Por J. Alexis Hernández

 


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