Taller Bobadilla Vidal: Persistencia de una tradición

En la Ciudad de México constituye un importante taller de cartonería que elabora extraordinarias piezas utilizando este material

Taller Bobadilla Vidal: Persistencia de una tradición
CATRINA. Cartón, papel china y papel maché. Foto: Taller Bobadilla Vida.

En México, los artesanos que se dedican desde pequeños a la rama de la cartonería carecen, por lo general, de una formación académica. Sin embargo, conocen a fondo, a través de la práctica, todos los procesos, técnicas y materias primas propios de su oficio.

Los cartoneros regularmente dedican de ocho a diez horas diarias a este trabajo, aunque en temporadas de fiesta o cuando cuentan con pedidos especiales, se mantienen ocupados la mayor parte del día. Los objetos de cartón y papel son elaborados en los talleres caseros gracias a lo cual, la familia del artesano puede involucrarse en el oficio; lo anterior no sólo ayuda a la unión familiar y propicia el aprendizaje de un oficio digno, sino que contribuye a garantizar una larga vida para la cartonería tradicional.

Arte manual

Los artesanos saben muy bien que sus manos son la fuente principal de ingreso: de ellas salen piezas plenas de magia y tradición, gracias a su habilidad y paciencia para ablandar y moldear el cartón y, sobre todo, al ingenio para transformar lo que la sociedad considera material de desecho.

En años recientes la producción de la cartonería, de por sí sujeta a la celebración de las fiestas, se ha visto mermada con la invasión de objetos de plástico y las restricciones en torno a la pirotecnia, que han afectado el consumo de piezas como los populares judas. En la Ciudad de México, la familia Bobadilla Vidal constituye un importante taller de cartonería que elabora extraordinarias piezas utilizando este material; a lo largo del tiempo su trabajo ha sido reconocido a nivel nacional e internacional a través de distintos premios y distinciones.

Taller por herencia

El origen del taller se remonta a la década de los cincuenta, cuando don Fidel Bobadilla comenzó a realizar con cartón diversos objetos y piezas destinadas para que sus pequeños hijos jugaran: piñatas, gorros de cartón, aviones, antifaces, rehiletes y papalotes. La segunda generación, conformada por los hermanos Rubén y Ángel Bobadilla, empezaron su oficio aprendiendo de su padre y después cada uno comenzó a crear sus propias piezas.

A base de una técnica de acierto y error, los hermanos Bobadilla fueron experimentando y adaptando los diversos procedimientos y materiales que utilizaban para crear un método propio. Con el paso del tiempo, han definido sus artesanías con el nombre de “cartonería mexicana” porque las técnicas que utilizan consisten en aprovechar las cualidades naturales del papel común o cartón, materiales que, por su consistencia y plasticidad, facilitan la creación de sus piezas.

Los métodos utilizados en el taller Bobadilla Vidal simbolizan un valioso trabajo que durante años han realizado para crear obras que, además de poseer excelentes cualidades plásticas, artísticas y técnicas; demuestran la destreza, oficio y dominio que tienen los artesanos. El estudio y difusión de dichas manifestaciones nos permite conocer e integrar estas expresiones a la amplia gama de talleres artesanales que forman parte de nuestra cultura y arte popular.

Por Raymundo Silva

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