Coleccionismo en el arte popular. Una pasión envolvente

El coleccionismo de arte popular mexicano es una de mis grandes pasiones, que cultivo con gran respeto y admiración

Coleccionismo en el arte popular. Una pasión envolvente
MADERA LAQUEADA Y DECORADA. Provenientes de Michoacán y Chiapas. Foto: Colección Miguel Abruch.

Al pensar en el arte popular mexicano la primera asociación que nos llega es la de belleza o, siguiendo la atinada denominación que utilizó Octavio Paz, la de “objetos hermosos”. Además de la cualidad estética, resalta en muchos casos el uso cotidiano que se le da a las piezas artesanales, articulándose ambos aspectos –la belleza y la utilidad– de manera fluida.

Un importante número de artesanías nos hablan también de su historia, geografía y cultura, ofreciéndonos a veces una posible lectura de significados y narrativas. La artesanía implica procesos manuales en los cuales se hace uso de instrumentos sencillos y rudimentarios; el conocimiento y las distintas técnicas para su fabricación se transmiten casi siempre generacionalmente; por lo regular, el taller de producción y el espacio del hogar convergen, lo que facilita la participación de cada integrante de la familia en los procesos creativos.

Maestros artesanos

Los objetos artesanales, sus materiales y aún sus temáticas se asocian a comunidades y poblaciones específicas. Coexistiendo con los aspectos más tradicionales de la artesanía, surgen cada vez más maestros artesanos que le dan a sus obras, dentro de su mismo contexto, visiones y estilos más específicos y personalizados, firmándolas y orientándolas a un mercado específico y a coleccionistas. A mi juicio, estas nuevas modalidades coexisten con las tradicionales y crean una combinación que renueva al arte popular mexicano y le permite su permanencia y evolución.

CRÁNEOS. Elaborados con distintos materiales y de orígen diverso. Colección Miguel Abruch.

El coleccionismo de arte popular mexicano es una de mis grandes pasiones, que cultivo con un gran respeto y admiración por los maestros artesanos, por sus creaciones y por su entorno. Este espíritu me ha llevado a integrar un acervo con obras de creadores de arte popular de distintas regiones de nuestro país.

Esta colección ha implicado más de treinta años de afición y pasión por estos objetos hermosos; me ha permitido viajar a muchas ciudades y pueblos maravillosos en México, ir a las casas de artesanos, convivir, conversar y aprender de ellos. He disfrutado de sus festividades religiosas y populares, carnavales, tianguis y ferias artesanales.

Convivencia de piezas

Bajo el título Arte Popular Mexicano. De máscaras, barro, calacas, criaturas fantásticas, diablos y otros objetos hermosos, pongo a disposición de los amantes y especialistas de arte popular y del público en general, en una cuidada edición, la información de lo que constituye esta colección; este trabajo es fundamentalmente visual, con textos breves, resultado del conocimiento y la convivencia con las piezas.

Me gustaría citar a Nicolás Alvarado, quien realizó el prólogo de este trabajo: “… lo que hace del gabinete del doctor Abruch no una mera colección de artesanías sino una suerte de nómina de las posibilidades identitarias de lo mexicano, nomenclatura de una cultura que se desgrana en mil avatares”.

Por Miguel Abruch

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