REINO ANIMAL

Captan INCREÍBLE escape de pingüino que iba a ser devorado por ballenas; saltó a un bote de turistas: VIDEO

Después de un par de intentos fallidos, el pequeño pingüino se puso a salvo, pero vivió momentos de terror

Los hechos ocurrieron en las congeladas aguas del estrecho de Gerlache, en la Antártida. Foto: Especial
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Muchos de los documentales han retratado la cruda realidad del mundo animal, donde el ciclo de la vida a veces resulta muy cruel para los seres humanos, pero es necesario para su preservación. En esta ocasión, se viralizó el escape de un pequeño pingüino de un grupo de ballenas que tenía la intención de convertirlo en su almuerzo.

Los hechos fueron captados por turistas que navegaban por las congeladas aguas del estrecho de Gerlache, en la Antártida. El pingüino fue captado cuando escapaba de un grupo de cetáceos que querían comérselo, pero este nunca se dio por vencido. Cuando vio uno de los botes decidió saltar para ponerse a salvo, pero no lo consiguió y terminó rebotando para volver al mar de forma brusca.

Con las ballenas cada vez más cerca, el ave volvió a nadar a toda prisa para realizar un segundo intento sin tener éxito; sin embargo no bajó la guardia y tras dar un gran salto, fue auxiliado por uno de los turistas para ponerlo a salvo. Esto desató el asombro y alegría de todos los presentes. 

Cabe destacar que la persecución fue sufrida para todos, pues el animalito transmitió ese sentimiento de supervivencia, miedo y valentía que seguramente les dio una gran enseñanza a los hombres y mujeres que estaban en los botes: no rendirse jamás. 

¿Turistas en peligro?

Tras hacerle un lugarcito al pingüino para que descansara y se sintiera aliviado, el capitán alejó el bote para evitar algún tipo de reacción de parte de las ballenas, que en caso de haberlos perseguido, pudieron haber ocasionado un accidente. No obstante, para alivio de todos, los cetáceos desistieron y se alejaron. 

Después de un rato en la embarcación, el pequeño pingüino decidió que era hora de regresar a casa y echó un clavado, digno de los Juegos Olímpicos, y se sumergió en el mar, dejando atrás la sonrisa de los visitantes. El video fue grabado por el bloguero de viajes, Matt Karsten y su esposa Anna.   

lhp