PANORAMA SOCIAL

Sin salud mental, nada

Datos de OMS indican que, si no logramos entender y actuar en materia de salud mental hoy, para 2030 será la principal causa de discapacidad en el mundo

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SALUD MENTAL. Foto: Especial

En su reporte de marzo 2018 y antes del inicio de la pandemia, las cifras arrojadas globalmente ya eran alarmantes: la depresión alcanza a más de 300 millones de personas en el mundo; la ansiedad a más de 260 millones; al año se registran más de 800 mil suicidios; 12.5 por ciento de los problemas de salud, son de salud mental, cifra mayor al cáncer o a deficiencias cardiovasculares.

En México, el panorama tampoco es alentador. Datos de la Red Voz Pro Salud Mental (2018), señalan que el primer problema que enfrentan los mexicanos con algún trastorno mental es la falta de atención, pues 85 por ciento de las personas con algún padecimiento de este tipo no recibe atención, y quienes la reciben tardan desde siete a 30 años en obtener un tratamiento. Mientras, 24.7 por ciento de los adolescentes mexicanos se encuentran afectados por uno o más problemas de salud mental, siendo más frecuentes los trastornos de ansiedad, déficit de atención, depresión y el uso de sustancias, así como los intentos suicidas.

En 2019, la OMS determinó que México es el país con mayor índice de estrés laboral en el mundo, con 75 por ciento, por encima de China y Estados Unidos.

A más de tres años de ese reporte y en el marco del 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, queremos reflexionar y preguntarnos cómo estaremos en medio de la huella psicológica y del impacto que ha dejado el COVID-19.

Es un hecho que los avances de la medicina genómica y neurológica representan una esperanza en el tratamiento de distintos trastornos cerebrales y neuronales, pero en esta ocasión queremos enfatizar en las enfermedades de la mente, aquellas que en cada individuo se presentan de formas distintas y que se sienten tanto, que tienen impactos económicos y sociales altísimos, y que toman la vida de miles de personas al año, ya sea por suicidio o por alteraciones derivadas de una nula o mala atención mental.

Afecciones o trastornos que se van adquiriendo, a veces desde muy temprana edad, que en miles de casos se ignoran, y que crecen con el pasar de los años.  “De amor nadie se muere”, “Ya se le pasará”, decían. Hoy, los corazones rotos, las malas decisiones, las deudas, el miedo, el estrés, los celos, las presiones, un duelo atorado, ira contenida o frustración, entre otras, pueden ser las causas principales de ansiedad, depresión, estrés, burnout, trastornos de la conducta alimentaria, violencias, adicciones o hasta la muerte.

Algunas formas tangibles para identificar la necesidad de voltear a vernos a partir de la salud mental podrían ser:

  • Tener ansiedad recurrente, más allá de un momento en específico
  • Tristeza prolongada
  • Desesperanza, apatía
  • Irritabilidad, ira, enojo constante
  • Alteraciones de sueño recurrentes
  • Actitudes obsesivas o compulsivas
  • Pensamientos negativos recurrentes
  • Evasión de la realidad
  • Falta de autocontrol y autocuidado
  • Sufrimiento anclado
  • Vivir con miedo
  • Malestares físicos constantes
  • Vivir en estrés

Últimamente escuchamos más sobre la importancia de la salud mental y la resiliencia en nuestras vidas, como si se tratara de virtudes presentes en unos cuantos. La realidad es que nos enfrentamos a un mundo muy complejo y por ello insistimos en que cada quien busque espacios de equilibrio y balance de la forma que mejor se acomode, la clave será trabajarlo individualmente de manera consciente y consistente.

Algunas formas que suman en la procuración de la salud mental podrían ser:

  • Dormir de 7 a 8 horas al día
  • Hacer algún tipo de ejercicio
  • Tener un estilo de alimentación saludable
  • Socializar
  • Buscar algún hobbie
  • Equilibrar la vida personal con la vida laboral
  • Buscar cualquier forma de apoyo profesional o alternativo
  • Pensar en formas más constructivas de afrontar los problemas
  • Hablar, expresar lo que sientes
  • Saber decir no
  • Ser congruentes con lo que pensamos, decimos y hacemos
  • Evitar las comparaciones y juicios hacia los demás
  • Ordenar mejor el tiempo y las actividades cotidianas
  • Habla. Busca ayuda. Hablemos de salud mental.

Por Mafer Olvera y Paola Palazón Seguel

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