Panorama Internacional Anáhuac

Reconstruyendo la confianza en Chipre

Entre ambos territorios se extiende la "línea verde", una zona desmilitarizada bajo supervisión de la ONU que actúa como frontera de facto

Reconstruyendo la confianza en Chipre
Dra. Maria Luisa Calero / Panorama Internacional Anáhuac / Opinión El Heraldo de México Foto: Especial

Chipre, dividida desde 1974 tras la invasión turca, sigue fragmentada en dos partes: el sur, reconocido internacionalmente como la República de Chipre, y el norte, administrado por los turcochipriotas bajo el nombre de República Turca del Norte de Chipre.

Entre ambos territorios se extiende la "línea verde", una zona desmilitarizada bajo supervisión de la ONU que actúa como frontera de facto. Esta separación ha perpetuado durante décadas la desconfianza, las tensiones y las diferencias políticas, obstaculizando los esfuerzos para lograr la reunificación o una solución pacífica.

El 17 y 19 de marzo, la ciudad de Ginebra fue escenario de un encuentro informal auspiciado por el secretario general de la ONU, António Guterres, con el propósito de reactivar el diálogo entre las comunidades grecochipriota y turcochipriota; un paso clave hacia la reunificación de Chipre. Participaron el presidente chipriota Nikos Christodoulides, el líder turcochipriota Ersin Tatar y representantes de las potencias garantes: Grecia, Turquía y Reino Unido.

En Ginebra se evitaron discusiones sobre diferencias históricas; las posiciones siguen siendo divergentes: la parte grecochipriota aboga por una federación bizonal y bicomunal, respaldada por resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y alineada con los valores de la Unión Europea, mientras que la turcochipriota mantiene su propuesta de dos Estados soberanos y exige el reconocimiento de la República Turca del Norte de Chipre.

Pese a las discrepancias, el encuentro alcanzó acuerdos orientados a reconstruir la confianza: se determinó abrir nuevos puntos de cruce entre el norte y el sur, así como el inicio de labores de promoción de energía solar en la zona de amortiguación, lo que contribuirá a mejorar la situación ambiental y reducir tensiones. Asimismo, se decidió crear un comité juvenil para promover el diálogo intergeneracional y otro sobre cambio climático, enfocado en desafíos ambientales compartidos. En un gesto simbólico, también se decidió restaurar los cementerios, con el fin de promover el respeto y la empatía mutua.

Para supervisar el seguimiento de estos acuerdos, Guterres anunció el nombramiento de un enviado personal que acompañará el proceso hasta la próxima reunión, prevista para julio de 2025. Este nombramiento busca mantener el impulso y facilitar avances hacia negociaciones más profundas.

Si bien no se abordaron los temas más sensibles, el encuentro dejó abierta la posibilidad de nuevos pasos hacia una solución integral.

El camino hacia la paz en Chipre sigue siendo incierto, pero estos pasos muestran que, incluso después de años de división, el diálogo es posible. Si ambas partes logran mantener el impulso y trabajar en soluciones prácticas, tal vez estén un poco más cerca de una paz duradera y estable.

POR MARIA LUISA CALERO

CATEDRÁTICA Y TITULAR DE LA CÁTEDRA A.G. LEVENTIS EN ESTUDIOS DE CHIPRE, FACULTAD DE ESTUDIOS GLOBALES, UNIVERSIDAD ANÁHUAC

@CATEDRACHIPRE

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