TRES EN RAYA

¡Bien que muy pronto apareció! Ahora visibilicemos a Ceci Flores

La eterna incertidumbre de quienes buscan y la incansable labor y el amor de quienes (hombres y mujeres) buscan a sus familiares no deben pasar desapercibidos

OPINIÓN

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Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

El silencio pesa. Cerca de 100 mil desaparecidos y más de 151 mil muertos producto de la violencia en lo que va de este sexenio.

Dimensionemos. Son tres estadios Azteca llenos de incertidumbre, de muerte, de la duda de si alguna vez los desaparecidos serán encontrados.

Doña Cecilia Flores, considerada por la cadena informativa BBC como una de las 100 mujeres más influyentes del mundo, lleva años buscando a sus hijos. Fundó ‘Madres buscadoras de Sonora’ y desde entonces esta agrupación ha encontrado a más de 630 personas que estaban en calidad de desaparecidas; sus restos hallados en fosas.

Resulta que, entre el domingo 16 y lunes 17 de abril, doña Cecilia estuvo desaparecida por varias horas. Luego fue localizada, se reportó, pero como ella misma comentó vía Twitter: gracias a los “cuatro elementos de la estatal que estuvieron conmigo en todo momento, acompañándome dos de ellos y dos que fueron a buscar a un sitio…” es que no atentaron contra su vida.

Mientras se encontraba desaparecida, López Obrador informó en la mañanera que Cecilia Flores contaba con acompañamiento y protección de agentes del estado, pero que “al parecer ella tomó la decisión de ir a otro sitio, otro lugar, también en Sonora y se reportó su desaparición y ya se está atendiendo el tema”.

El jueves, en la misma red del pajarito azul, doña Ceci le respondió a López Obrador: “no es por gusto, ¿quién por gusto o por querer va a estar arriesgando su vida constantemente?” Sí, la madre buscadora de dos hijos, levantados en diferentes años, sabe que no es por gusto.

“Así que, presidente, no es por gusto que salgo del refugio, es que si las autoridades hicieran su trabajo yo no arriesgaba mi vida continuamente”. No hubo respuesta por parte del inquilino de Palacio a este nuevo comentario de la señora Flores.

Debemos darle peso y mayor seriedad a las tragedias; López Obrador se equivoca al decir que Ceci “desapareció” casi casi porque quiso. En realidad, lo que pasó es una llamada de atención para todos, autoridades incluidas.

Creo que este intercambio —más allá del ir y venir de culpas— es una oportunidad para visibilizar ciertas realidades; también lo que se está haciendo y lo que falta por hacer para plantarles cara: las fosas clandestinas en nuestro país son reflejo de la violencia que se vive. Tan solo el año pasado fueron encontradas 60 en Veracruz, 100 en Jalisco. Y si bien es una realidad que se aprecia —y contabiliza— desde los años 60s, la velocidad con que han ido creciendo es de tomar en cuenta.

La eterna incertidumbre de quienes buscan y la incansable labor y el amor de quienes (hombres y mujeres) buscan a sus familiares no deben pasar desapercibidos.

Es buen momento de hacer una recapitulación del diagnóstico y de las estrategias que se siguen tanto a nivel federal como local (organizaciones de la sociedad civil también). Esta corre por dos ejes al paralelo: reducir los índices de violencia (y de desapariciones forzadas) y hacer más eficientes, expeditos y vastos los mecanismos de búsqueda. Qué ha servido y qué no ha servido.

La inhumación clandestina de personas es una importante faceta de dolor en una sociedad. El hallazgo de cientos de fosas tiene repercusiones en la población; generan miedo donde se realizan, incertidumbre en quienes viven en la zozobra de encontrar a sus seres queridos.

Ceci Patricia Flores Armenta apareció viva afortunadamente; las horas de incertidumbre se debieron a una falla técnica de su vehículo y el encontrarse sin señal telefónica.

Es en medio de esa incertidumbre que la esperanza mantiene andando a las familias de los desaparecidos. Esta semana, las buenas noticias son que doña Ceci apareció y está bien, mas también que sí hay protocolos que funcionan; promovamos como sociedad que siga existiendo la voluntad y el compromiso político para aplicarlos.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM
@MALOGUZMANVERO

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