CASCABEL AL GATO

Campaña negra y la vieja política

Cada vez falta menos para la primera de las dos encuestas que definirán el nombre de quien encabece la candidatura de Morena

OPINIÓN

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Adrián Velázquez Ramírez / Cascabel al Gato / Opinión El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

Cada vez falta menos para la primera de las dos encuestas que definirán el nombre de quien encabece la candidatura de Morena para la presidencia en las elecciones de 2024. Los sondeos de opinión de las consultoras más serias coinciden en señalar que sería Claudia Sheinbaum quien llegará con ventaja a tal cita. La diferencia con su más cercano competidor, Marcelo Ebrard, no sólo se ha mantenido en el tiempo, sino que en los últimos dos meses se ha incrementado.

En este escenario, las reglas no escritas de la política indican que sus competidores se enfocarán en atacar a Claudia Sheinbaum con la esperanza de alcanzarla o, por lo menos, de frenar su crecimiento. Sin embargo, no debe olvidarse que estas encuestas son el método elegido para dirimir una competencia entre compañeros de partido, encolumnados ante la promesa (y la exigencia popular) de dar continuidad al proyecto de transformación iniciado en 2018.

En las últimas semanas hemos sido testigos de una campaña publicitaria, difundida en redes sociales, en la cual Adán Augusto hace burla de Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum. Si bien ya resulta cuestionable que un secretario de gobernación en funciones aparezca en forma de caricatura, resulta francamente reprobable que en estos videos se ataque a la Jefa de Gobierno por su condición de mujer.

Quedará en el público determinar la efectividad del mensaje, no sólo carente de contenido, sino que termina mostrando al secretario de gobernación como un brabucón. Imagen que se aleja de la línea discursiva que ha mantenido Adán Augusto y que ha insistido en que es el que mejor puede garantizar la unidad del movimiento después de 2024.

En este contexto, tal vez sea necesario escuchar una vez más el discurso de Andrés Manuel López Obrador el pasado 18 de marzo. En su intervención tocó varios temas, pero las miradas estuvieron atentas a lo que el presidente tenía que decir en relación con la inminente sucesión. Y en ese rubro su mensaje articuló tres cuestiones.

En primer lugar, reafirmo el compromiso para que se le diera continuidad a la transformación. En segundo lugar, que para esta tarea era indispensable preservar la unidad. Y, en tercer lugar, que era responsabilidad de todos volver a construir una mayoría capaz de sostener la agenda de reformas que se requieren para reconstruir el Estado y ponerlo al servicio del bienestar colectivo.

Este triángulo que traza Andrés Manuel López Obrador debería definir el marco en el que se dirima la disputa interna. Después de todo, el obradorismo nació con la firme intención de reemplazar el manual de la vieja política por otro basado en el compromiso de los dirigentes con el pueblo y en la comunión de principios.

Por Adrián Velázquez Ramírez

Colaborador

@AdrianVR7

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