PANORAMA INTERNACIONAL ANÁHUAC

In Lak'ech - Hala Ken

Este recordatorio, viene acompañado de otros instrumentos internacionales como el Acuerdo de París y el Acuerdo de Escazú, en los cuales México es parte

OPINIÓN

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Lucía Corona Gómez y Mariana González Araujo / Columna invitada / Opinión El Heraldo de México

En tres días, nos reuniremos para celebrar el Día de la Tierra. Bajo el hashtag #UnaSolaTierra uniremos nuestras voces recordando que compartimos un hogar. Lo que el Papa Francisco llama “nuestra casa en común” y nuestros pueblos indígenas, como los mayas, cuando se saludaban con las palabras “In Lak'ech (yo soy tú)- Hala Ken (tú eres otro yo)”.

A inicios del mes de abril, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) nos compartió un recordatorio con su último reporte. En este, se enuncia la necesidad de transitar de forma más urgente a energías renovables para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y así, la temperatura de la Tierra. Las metas que se habían planteado con anterioridad para 2030 y 2050, respectivamente, deben ser actualizadas considerando el llamado internacional de emergencia climática, al que Antonio Guterres se ha referido como “alerta roja para la humanidad”.

Este recordatorio, viene acompañado de otros instrumentos internacionales como el Acuerdo de París y el Acuerdo de Escazú, en los cuales México es parte. Uno de los objetivos del primero, era no rebasar los dos grados centígrados y en el segundo se prioriza el acceso a la información, la justicia, la participación, la protección a los defensores de derechos humanos y el fortalecimiento de capacidades.

Considerando estos recordatorios, este Día de la Tierra nos invita a reflexionar sobre el cambio que se necesita implementar en aquellos sectores que representan las mayores emisiones de CO2, como el transporte. Este año, más de un país ha sido testigo de las manifestaciones cada vez más visibles del cambio climático: incendios forestales de gran magnitud, escasez de agua y de alimentos, así como la extinción de numerosas especies no pueden ser ajenas a nosotros.

Desde 2013, experimentamos cada vez más calor y se hacen evidentes los cambios ecosistémicos. En México, algunas expresiones naturales las hemos visto en las presas que desde el año pasado han llegado a sus mínimos históricos en su capacidad, el agua es cada vez más escasa. Aquellas situaciones de crisis hídrica que veíamos lejanas hace algunos años en Sudán del Sur, ahora se presentan como una realidad donde la dosificación del agua es ahora un hecho cotidiano en algunos lugares como Monterrey.

Recordemos que tenemos #UnaSolaTierra y que su salud está ligada a la nuestra. Que este 22 de abril resuene el mismo llamado que se hizo la primera vez en la Conferencia de Estocolmo, 1972. Estamos a tiempo para transformar las políticas y patrones de consumo con los que podamos construir un país y un mundo, en los cuales, el desarrollo y la sustentabilidad converjan en uno.

POR LIC. LUCÍA CORONA GÓMEZ Y MTRA. MARIANA GONZÁLEZ ARAUJO

EGRESADA DE LA LICENCIATURA EN RELACIONES INTERNACIONALES Y PROFESORA DE LA FACULTAD DE ESTUDIOS GLOBALES 

 

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