PERISCOPIO

Ni para copiar son buenos

Alcocer y López-Gatell privilegian su mal llamada estrategia, que ya nos puso en primer lugar de letalidad por COVID-19 en el mundo

OPINIÓN

·
Raymundo Sánchez Patlán / Periscopio / Opinión El Heraldo de México

Rápida y eficaz estrategia aplicó el gobierno ante la nueva variante del COVID-19, Ómicron, hasta 10 veces más contagiosa que Delta: en mes y medio redujo los contagios a la mitad. Hablamos del gobierno de Sudáfrica, que a mediados de noviembre de 2021 detectó la nueva cepa que tardó apenas 15 días en llegar a América, México incluido. 

¿Qué hizo la administración del presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa (contagiado el 12 de diciembre y recuperado 8 días después), para frenar el avance de Ómicron entre sus 59.3 millones de habitantes?

El eje de la estrategia fue relanzar la campaña de vacunación Vooma, con la que se inocula a personas de 12 años en adelante, incluidos migrantes, sin solicitarles documentos para recibir la dosis. No es necesario tramitar cita y basta consultar una página web para encontrar el centro de vacunación más cercano, presentarse y listo.

Previo a la aparición de la nueva cepa, Sudáfrica aplicaba 120 mil vacunas diarias; cuando los picos de contagios empezaron a dispararse, aumentó a 180 mil. Eso, aunado al uso obligatorio de mascarilla, reuniones con aforos al 50% y un toque de queda entre las 00:00 y las 04:00 horas redujo los contagios a la mitad, al último día de 2021.

¿Qué pasa en México, donde el gobierno acepta 300 mil víctimas mortales de la pandemia? El 3 de diciembre se detectó el primer caso de Ómicron, y para el 2 de enero lo oficial eran 254, aunque datos del secretario de Salud, Jorge Alcocer, indican que en la primera semana de 2022 el aumento de contagios fue de 63% respecto a la última semana de 2021.

A diferencia de Sudáfrica, la cuatroté no ha informado sobre una nueva estrategia de vacunación, más allá de las dosis de refuerzo. Es decir, no se vacunará a menores de entre 13 y 17 años; a niñas y niños contagiados, Alcocer recomienda tratarlos con tés, Vaporub y Paracetamol.

Aquí nunca fue obligatorio el uso de cubrebocas. Es más, ni el presidente Andrés López Obrador lo usa, y su gobierno hasta pone en duda su efectividad. 

También está en veremos la adquisición de nuevos lotes de vacunas. El canciller Marcelo Ebrard trajo 200 millones en el último año, y desde el 1 de enero la estafeta para conseguirlas quedó en manos del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell.  Todo indica que no habrá compras de Pfizer, AstraZeneca, Cansino, Sinovac, Janssen, Sptunik o Moderna. En cambio, la cuatroté apuesta por las vacunas Abdala, de Cuba, y Patria, en proceso en el Conacyt. Y eso, sólo para dosis de refuerzo y hasta el segundo trimestre del año. O sea, para abril o para mayo, si bien nos va. 

Bastaba con imitar a Sudáfrica, pero Alcocer y López-Gatell privilegian su mal llamada estrategia, que ya nos puso en primer lugar de letalidad por COVID-19 en el mundo, con una tasa de 7.3%, de acuerdo con el Centro de Recursos sobre el Coronavirus de la Universidad Johns Hopkins.

“Funcionarios de primera”, dice el Presidente.

POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN
RAYMUNDO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@R_SANCHEZP

CAR