COLUMNA INVITADA

La llave maestra

Hoy es nuestra primera cita y, como lo anticipé hace una semana, caminaremos juntos para conocer más del derecho a saber, sus conceptos, retos, desafíos y utilidades

OPINIÓN

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Adrián Alcalá / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Hoy es nuestra primera cita y, como lo anticipé hace una semana, caminaremos juntos para conocer más del derecho a saber, sus conceptos, retos, desafíos y utilidades. Así, la palabra “transparencia” se vuelve centro de análisis, pues es, sin duda, la fuente de creación de lo que en México conocemos como derecho de acceso a la información.

En términos de la Real Academia Española, entre otras definiciones, nos señala que transparente es algo claro, evidente, que se comprende sin duda ni ambigüedad; es decir, se trata de una cualidad por la que algo, o incluso alguien, se deja ver, descubrir o adivinar, no se oculta ni se esconde, no es un misterio. Traslademos pues este concepto al ámbito del derecho de acceso a la información.

La transparencia es entonces un atributo positivo, es aquella información que se difunde por parte de las instituciones públicas y que no tiene ningún tipo de restricción para poder conocerse o acceder a ella; es aquella información que no está oculta, que no se clasifica ni se niega a la sociedad, a fin de que se pueda conocer con mayor claridad qué hace cada institución.

¿Cuántas transparencias puede haber entonces en el derecho de acceso a la información?

Pueden ser de tres tipos, dependiendo el momento en que se lleve a cabo la publicación de la información.

La primera es la transparencia activa, que es aquella que las instituciones deben publicar en sus portales de internet para cumplir con nuestra Ley de Transparencia; este tipo se conoce mejor como “obligaciones de transparencia” y actualmente se encuentran alojadas en la Plataforma Nacional de Transparencia.

La segunda es la transparencia reactiva, que es aquella que funciona gracias a las solicitudes de información que presentan las personas ante las instituciones para tener información que es de su interés.

¿Sabes que tú puedes pedir toda la información que trate respecto a las funciones que realizan las instituciones y que deben entregártela o justificar por qué no puede darse?

La tercera es la transparencia proactiva, que implica dar un extra respecto a lo que las instituciones deben publicar y a lo que deben entregar por ley, se trata pues de identificar, generar y difundir información que pueda originar conocimiento público útil, que se refleje en un beneficio directo para la sociedad.

La transparencia es la llave maestra para entrar a los secretos del poder que jerarquizan a las personas, en relación con la práctica política y con la calidad de los conocimientos y los argumentos que pueden tener a su disposición.

Entre más información se publique, más transparente será también la institución que lo haga, y ello trae como consecuencia inmediata que se tomen más y mejores decisiones informadas y se recupere la confianza social.

Por Adrián Alcalá
Comisionado del INAI 2020-2027
@AdrianAlcala75

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