ALHAJERO

Una participación hiriente

La participación de Lilly Téllez fue hiriente, mordaz contra los militares. La de Claudia Anaya, en cambio, fue estremecedora

OPINIÓN

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Martha Anaya / Alhajero / Opinión El Heraldo de México

Airados, senadoras y senadores morenos saltaron de sus escaños. A gritos, manoteando, acusaron a Lilly Téllez de “mentirosa” y “traidora”

En la tribuna, la sonorense alzó aún más la voz. Su tono era mordaz, hiriente: “Abrazos-no balazos se convirtió en una frase grosera…, es equivalente a una aleación de incompetencia, cobardía y falta de humanidad”.

Lo decía frente al general secretario Luis Cresencio Sandoval, frente al secretario de la Marina, Rafael Ojeda; frente al comandante de la Guardia Nacional, Luis Rodríguez Bucio; frente a la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez.

Representando a la bancada panista, la ex morenista y ex conductora de televisión exhibía la orden de “no hacer nada” de la Guardia Nacional. Cuestionaba: ¿Para qué tienen armas?, ¿para qué tienen uniformes, cuarteles, vehículos?

“Estamos ante una desactivación frente al crimen organizado y la Guardia Nacional es el grupo de edecanes más caro que ha tenido este país”, seguía Téllez frente a los morenos y aliados que no lograban acallar el discurso.

Inmóviles, incómodos, sumidos en un silencio profundo, los militares —y todo el gabinete de seguridad— que por vez primera asistía en equipo a la comparecencia en el Senado de un titular del área de seguridad escucharían todavía decir a la senadora panista:  

“Abrazos no balazos, es la cínica confesión de que la 4T entregó la plaza a cambio de quedarse con el poder político, tanta era su ambición que doblaron las manos ante el crimen organizado”.

Para rematar, un obsequio —“un libro que trata sobre una relación entre el poder político y el poder del crimen organizado, precisamente ‘entre abrazos y balazos’”—, para los invitados y para la presidenta de la Mesa, Olga Sánchez Cordero: El Padrino, de Mario Puzo, con un “¡tengan para que se entretengan!

Lo que parecía se desbordaría en un santiamén, fue contenido por la propia Rosa Icela. Es importante la apertura al diálogo —apuntó de entrada—, sus preguntas y sus cuestionamientos son positivos, sus críticas nos enriquecen...

Luego ella misma defendería la estrategia y la posición del gobierno de la 4T: ¡Claro que hay que aspirar a que en México haya abrazos y no balazos! La paz sí se construye con más abrazos, con más humanidad, con más civilidad.

“No venimos a ganar una guerra, venimos a ganar la paz. Pero eso no significa que estemos cruzados de brazos…”, respondió la secretaria de Seguridad Pública ante el aplauso de los suyos.

La partida parecía ganada. Pero los de Morena y sus aliados querían desquite. No iban a dejar pasar la humillación de la panista a los militares nomás así. Eunice Romo, del PES, calificaría de “un despropósito” ir al Senado a gritarle a nuestras Fuerzas Armadas. “¡No es un show…, es el Senado!, reclamó.

Martha Lucía Micher, de Morena, increparía a su vez a la panista: “¿Quién se atreve a ofender a la Guardia Nacional… Quién tiene la autoridad para venir a decirles edecanes? Quien se sienta con Vox no tiene autoridad”, asentó.

Si esos fueron los momentos más hirientes de la comparecencia de Rodríguez, otros hubo más bien desgarradores. El de la priista zacatecana Claudia Anaya el que más (les recomiendo busquen su discurso). Y sí, también habló del dejar hacer de la Guardia Nacional, pero con otro tono. 

“La Guardia Nacional se voltea cuando van pasando las camionetas adaptadas con torretas y cargadas de hombres armados. ‘Pase usted don caballero’. La instrucción de arriba es no meterse.

“Yo no sé si la Marina o el Ejército se quieran volver a exponer a detenerlos para después vivir el ridículo de soltarlos. Saludos Ovidio, abrazos…”

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GEMAS: Obsequio de Ignacio Mier Velazco, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados: “Cambiar el régimen en México nos va a llevar, al menos, 18 años”.

POR MARTHA ANAYA
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@MARTHAANAYA

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