Correr por la mente

Está comprobado que el ejercicio en particular provoca cambios químicos en el cerebro que aumentan la sensación de bienestar

Correr por la mente
Rossana Ayala/ Pasión por correr/ Opinión El Heraldo de México

Una de las secuelas que nos dejará esta pandemia que aún no termina, es que los miedos, angustias, estrés y violencia, provocados por el encierro de más de un año que hemos vivido, nos causará alteraciones y problemas en nuestra salud mental. La falta de convivencia, la pérdida de seres queridos, la cancelación del empleo o la disminución de los ingresos, son causas que pueden detonar o recrudecer las enfermedades mentales entre la población mexicana, según advierten especialistas.

María Elena Medina-Mora Icaza, directora de la Facultad de Psicología de la UNAM, y Luis Daniel Alviso de la Serna, especialista en neuropsiquiatría de Avalón Vinculación Médica en Salud Mental, advierten de un aumento en los padecimientos mentales que hoy afectan a 30% de los mexicanos, debido a la pandemia. Además, ambos especialistas dijeron al diario El Universal, que la situación se agrava por los bajos presupuestos, pues la Secretaría de Salud apenas destina 2% de sus recursos anuales para atender enfermedades mentales, lo que hace que sólo uno de cada cinco mexicanos que presenta problemas de este tipo pueda ser atendido por el sector público.

Para entender la dimensión del tema, la Universidad Iberoamericana realizó recientemente la Encuesta de Seguimiento de los Efectos del COVID-19 en el Bienestar de los Hogares Mexicanos (EnCovid-19) a través de su Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide), y el sondeo arrojó que 27.3% de las personas mayores de 18 años han presentado síntomas depresivos y 32.4% síntomas severos de ansiedad.

Ante la gravedad de este problema, del que alertan los especialistas, y la poca disponiblidad de tratamientos y presupuesto en el sector salud, una alternativa gratuita y que está al alcance de cualquier persona es correr o ejercitarse como una actividad que, está probado médica y científicamente, ayuda al cuerpo humano en la producción de serotonina y mejora el estado mental de quien lo práctica.

Estudios recientes de la Universidad de Oviedo confirman cómo el ejercicio físico fue clave para ayudar a proteger la salud mental durante los meses del confinamiento. Según el estudio realizado por el Grupo de Investigación EDAFIDES, de esta institución, las personas que se ejercitaron durante el confinamiento presentaron menos síntomas depresivos y un mayor bienestar emocional.

El estudio consistió en medir, en una muestra de 4 mil 300 personas, el impacto del encierro en cambios de peso, resiliencia y síntomas depresivos.

Los investigadores observaron que quienes sufrieron mayores cambios en su peso fueron los que presentaron más síntomas depresivos, mientras que quienes realizaron actividad física, mostraron más optimismo y consiguieron mantenerse en su peso.

Un segundo estudio, realizado con una muestra de 483 personas, de entre 60 y 92 años, analizó la relación entre síntomas depresivos, baja autoestima y poca resiliencia. En este caso, concluyeron que las personas que tenían regularmente actividad física entre vigorosa y moderada eran más resilientes, su autoestima era mayor y presentaban menos síntomas depresivos.

La conclusión fue que la actividad física moderada era suficiente para prevenir los síntomas depresivos, pero los beneficios eran mayores en aquellas personas que realizaban más actividad física.

Sin embargo, la depresión es una enfermedad muy seria y hacer ejercicio o cambiar la dieta jamás deben reemplazar un tratamiento médico profesional, pero sí está comprobado que el ejercicio en particular provoca cambios químicos en el cerebro que aumentan la sensación de bienestar.

Y como lo expresa Gaia Pascale en su libro Correr es una filosofía (Duomo ediciones): “Se corre para dar más sentido a la vida, o para construirse una nueva, hecha a imagen y semejanza... Se corre para mejorar la salud y para poner a prueba el cuerpo. Se corre para conocer el dolor y aprender a aceptarlo, en un constante ejercicio de determinación, hasta adquirir la resiliencia necesaria para hacer frente a cualquier obstáculo o pérdida”.

POR ROSSANA AYALA
AYALA.ROSS@GMAIL.COM
@AYALAROSS1

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