La normalidad de las armas

Mientras Biden impulsa mayor control, los reclamos van por legislaciones más permisivas 

La normalidad de las armas
Alejandra Martínez / Rompeolas / Opinión El Heraldo de México

Con el hito en el avance de la vacunación, la normalidad está regresando a Estados Unidos; eso incluye, lamentablemente, los tiroteos masivos.  

El pasado miércoles, un trabajador del transporte público asesinó a nueve personas antes de suicidarse en una instalación ferroviaria en San José, California. Desde hace más de una década Samuel J. Cassidy, de 57 años, habló de matar a compañeros de trabajo. La alerta estaba y nada pasó.  

Para el presidente Joe Biden su país vive “una epidemia de violencia armada”, y ha instado al Congreso a actuar para controlar la posesión de pistolas en EU. 

Pero el mandatario se enfrenta al cuento de nunca acabar: tragedia por un tiroteo masivo (en escuelas, centros de trabajo, incluso centros comerciales y conciertos), condena en el país, llamados a regular el uso de armas y nulo avance en los hechos. 

La Segunda Enmienda a la Constitución estadounidense —que data de 1791— protege el derecho a poseer y portar armas; un derecho que cada año apaga miles de vida (unas 40 mil en promedio), y que también está fuertemente politizado. Se considera una garantía que va de la mano con la historia de la propia nación.  

El lobby armamentista, encabezado por la “todo poderosa” Asociación Nacional del Rifle —fundada en 1871 y aliada del Partido Republicano—, se autoconsidera protectora de la Segunda Enmienda, tiene millones de afiliados (19 millones según una investigación del Pew Research Center) y, por ende, la capacidad de movilizar a millones de votantes.  

En 1968, la asociación creó un comité que respalda o ataca a los políticos según su posición sobre el control de las armas, y apoya con fuertes cantidades de dinero a quienes busquen la desregulación.  

El gobierno de Biden busca que los fabricantes tengan responsabilidad civil de sus productos, derogando una ley aprobada en 2005; quiere sacar de las calles las armas de guerra (las de asalto y cartuchos de alta capacidad) para reducir la letalidad de los tiroteos; incluso quiere prohibir la fabricación e importación de estas armas de alto poder. 

Su ambicioso plan incluye comprar las armas de guerra que ya están en las calles, un programa parecido al que se aplica en México “Sí al desarme, sí a la paz”; también busca tener más control, como restringir la cantidad de armas que una persona puede comprar, la compra venta por internet, que se verifiquen antecedentes penales y limitaciones mentales.  

No obstante, es poco probable que este proyecto reciba el apoyo bipartidista que necesita. De hecho, los republicanos están empujando legislaciones más permisivas.  

Greg Abbott, gobernador de Texas, está por promulgar la reforma HB1927, aprobada hace una semana por el Congreso local, ley con la cual no será necesario tener un permiso para poseer una pistola en público; el único requisito será tener 21 años cumplidos. 

Expertos señalan que la medida muestra que los decesos trágicos simplemente no importan. 

En lo que va del año han ocurrido 232 tiroteos masivos en EU; tan sólo el fin de semana pasado 12 personas fallecieron por arma de fuego y 50 resultaron heridas. 

Pero en un país tan dividido, el tema parece tabú. Es un callejón sin salida. 

POR ALEJANDRA MARTÍNEZ
ALEJANDRA.MARTINEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM
@ALEJANDRAMTZ_87

MAAZ


Compartir