Jordania, fragilidad de una monarquía

Desde el estallido de las "Primaveras Árabes" en 2011, las protestas han sido más contundentes en busca de reformas que atajen la pobreza y la corrupción

Jordania, fragilidad de una monarquía
Marta Tawil / Agenda Levantina / Opinión El Heraldo de México

El Reino de Jordania cumplirá 100 años en los próximos días. En abril de 1921, el nuevo Estado de Transjordania formaba su primer gobierno, tras la creación del emirato bajo mandato británico. Se había pactado con los clanes y las tribus transjordanas un contrato social por el que éstas apoyarían al régimen a cambio de la protección de sus intereses. Desde hace algún tiempo para los transjordanos ese contrato está en peligro. 

El sábado, Jordania se enfrentaba a un posible golpe de Estado dirigido contra el rey Abdalá, monarca desde hace dos décadas. Supuestamente el complot lo encabezó su medio hermano, el príncipe Hamza, con apoyo de "actores extranjeros". Hamza lo niega y acusa a las autoridades de su país de "corrupción" e "incompetencia". 

De acuerdo con los deseos de su padre Hussein, quien murió en 1999, Hamza fue nombrado príncipe heredero cuando Abdalá, el actual monarca, accedió al trono. Sin embargo, en 2004, Abdalá lo despojó del título y se lo dio a su hijo mayor, Hussein. 

Por lo que si el medio hermano del actual rey no estuvo involucrado en el complot, este suceso reciente podría entenderse como un intento del régimen de neutralizarlo. Hamza a menudo ha criticado la corrupción y las medidas económicas neoliberales –problemas señalados por diversas manifestaciones
populares–. 

Cuando el rey actual Abdalá II llegó al trono en 1999, muchas bromas circulaban sobre lo mal que hablaba el árabe, su nulo carisma y su lejano contacto con los transjordanos, esto es, la población que residía en el área Transjordania antes de la Primera Guerra Mundial y que siempre han buscado distinguirse de los millones de palestinos que se instalaron en olas múltiples, tras la creación del Estado de Israel.

A lo largo de décadas los jordanos han respetado la línea roja de no criticar directamente al rey, pero desde el estallido de las "Primaveras Árabes" en 2011, las protestas han sido más contundentes en busca de reformas que atajen la pobreza y la corrupción. 

Este país semidesértico de 10 millones de habitantes se encuentra entre dos fuerzas mayores: depende de Estados Unidos, del Fondo Monetario Internacional y de las monarquías árabes del Golfo para cubrir su presupuesto; asimismo, Jordania colinda con los desgarrados Siria e Irak; con los Saud, antiguos rivales de los Hachemitas; con Israel, que disputa las lindes en sí mismas y desafía a Jordania como guardiana de los lugares sagrados musulmanes en Jerusalén. 

Se suele describir a los jordanos descendientes de Transjordania como la base tradicional del Estado y la monarquía hachemíes. Si bien están divididos, su descontento empieza a subtitular la imagen de la familia real, y la de Jordania como un país estable.

Por MARTA TAWIL.
INVESTIGADORA DE EL COLMEX
ORBE@ELHERALDODEMEXICO.COM

dza

 


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