EEUU: La nueva "guerra cultural"

Cuando el Partido Republicano estadounidense se enfrenta con la Cámara de Comercio o declara prácticamente como enemigas a empresas como Coca-Cola, Dell o Delta Airlines, algo anda de cabeza en ese país

EEUU: La nueva "guerra cultural"
José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

Cuando el Partido Republicano estadounidense se enfrenta con la Cámara de Comercio o declara prácticamente como enemigas a empresas como Coca-Cola, Dell o Delta Airlines, algo anda de cabeza en ese país.

Y cuando el choque incluye a ligas deportivas profesionales y buena parte de la cultura popular en favor de los derechos civiles de minorías étnicas, el asunto adquiere tintes de lo que en Estados Unidos se define como "guerra cultural".

Tradicionalmente, los republicanos han sido el partido de los negocios, el que considera que la intervención del gobierno en la economía es un negativo absoluto. 

Pero el populismo representado por el ahora expresidente Trump y su dominio del Partido Republicano, se ha convertido en un factor para el endurecimiento de las batallas políticas que confrontan versiones distintas de la sociedad y el mundo.

Hace tres años, los estadounidenses debatían el derecho de un atleta profesional, Colin Kaepernick, de arrodillarse mientras tocaban el himno nacional, como protesta pública contra el trato policiaco a los afroestadounidenses. El entonces presidente Trump lo denunció como "falta de respeto" a la bandera y los símbolos patrios.

Pero mientras una mayoritaria reacción pública, luego de varios muy publicitados casos de abuso policiaco en el país, empujó a empresas y organizaciones deportivas a cambiar su postura, los republicanos endurecieron la suya. 

Ese fue el marco para el annus horribilis de 2020, en el que se politizó incluso la respuesta a la pandemia de COVID-19. Y así, Trump y sus seguidores –como otros populistas de derecha–transformaron las mascarillas de protección en un pronunciamiento respecto a las libertades individuales.

El choque ahora tiene significados especiales y tanta o más virulencia que antes, debido al resentimiento de los republicanos ante su derrota electoral, sus reclamos de un fraude que no han podido demostrar, lo que perciben como abusos de poder de sus rivales demócratas y cambios sociales que afectan al país en general.

Es cierto que muchas veces las diferencias de opinión parecen más de detalle que de fondo. Pero históricamente los puntos han estado en el corazón de grandes conflictos religiosos y guerras civiles.

Y en cierta forma, ese es el carácter de los desacuerdos en Estados Unidos.

La actual confrontación se debe a las leyes que congresos estatales, dominados por los republicanos, examinan o aprobaron para limitar las facilidades de voto que, dicen ellos, favorecieron las "trampas" y sus derrotas electorales.

Pero esas limitaciones son vistas más bien como intentos de reducir el acceso de minorías étnicas al voto. Los grupos afectados y sus aliados, incluso empresas y organizaciones profesionales, reaccionaron de forma negativa.

Son dos visiones del mundo. Y una guerra cultural. 

Por JOSÉ CARREÑO FIGUERAS.
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@CARRENOJOSE1

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