Declaración de guerra

Los dirigentes de los dueños de la élite europea anunciaron el proyecto más revolucionario de la historia de la pelota y explotó la bomba

Declaración de guerra
José Eduardo Iga / Silbatazo inicial / Opinión El Heraldo de México

Enfriémonos. Los dirigentes de los dueños de la élite europea anunciaron el proyecto más revolucionario de la historia de la pelota. Con ciertos tintes elitistas si se pretende ver así, y eso sí, con muy pocas bases, pero antes de criticar con severidad al contingente rebelde de clubes, volteemos a las incongruencias de la UEFA y la FIFA, organismos que más que rectores del balompié, se han convertido en un eje centralizado y dictatorial.

Aplauden emocionados una posible fusión entre la Liga MX y MLS para generar más dinero, donde el progreso deportivo es para los clubes de la nación de las barras y las estrellas, pero repudian una súper liga entre los equipos más poderosos de Europa,
hablando de que es una fusión entre ricos y que lo único que pretenden es el capital.

Ah, pero ellos seguramente no pretenden dinero al querer llevar los partidos de Copa del Rey a Arabia Saudita, o encuentros de las principales ligas a Miami, o con la organización del mundial de Qatar, en que se desató un escándalo por sobornos, mismos que se dieron cuando se le ofreció la copa a Sudáfrica. Tras el bombazo del anuncio de la Superliga el domingo, la FIFA y la UEFA, dos entes cuya corrupción está comprobada en muchos niveles, vienen a hablar de solidaridad y no voltean a ver sus propias arcas.

Recordemos la esencia de la Superliga. Sí, generar mucho más dinero, prácticamente seis veces más que lo que la UEFA reparte a los clubes participantes en la Champions actual.

Ante una situación de pandemia es entendible. En espectáculo garantizado, también. Solidaridad y empatía social, pero quiénes de ustedes ven un Dortmund frente a estrella roja de Belgrado, por favor. Basta de romantizar el futbol, este siempre ha sido un negocio, pero ante la distribución inequitativa de los recursos, los grandes clubes se hartaron. Ofrecieron jugar este torneo entre semana, para no desaparecer las competencias nacionales.

Es decir, en ningún momento veo que quieran desaparecer el futbol y hacer un club de amigos, simplemente quieren un certamen en que cada semana tengamos partidos de élite, cosa en la que estoy de acuerdo, dado que los primeros seis meses son soporíferos.

Lo que se debe de pulir es cómo ingresarán el resto de invitados, qué méritos deportivos deberán acumular, y quién controlará la competencia, porque me causa un poco de ruido que el presidente del Madrid o cualquier equipo sea el mismo de la Superliga, lo que puede derivar en especulaciones.

De ahí en fuera, yo sí le doy la bienvenida este torneo, que romperá esquemas, y muchos de nosotros lo soñamos, aunque tomemos el anuncio como una declaración de guerra, dado que aún hay demasiadas cosas por abordar antes de su lanzamiento; por lo pronto los clubes ingleses ya se bajaron y seguramente el resto deberá negociar antes de que la UEFA pierda todo si es que cumple sus amenazas de expulsar a todos y entonces sí, nadie vea las ligas.

POR JOSÉ EDUARDO IGA

TITULAR DE ARREBATO DEPORTIVO EN EL HERALDO RADIO TORREÓN

TWITTER: @JOSE_IGA

maaz


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