La 4T cruzó una línea en el caso Zaldívar

¿Hasta dónde podemos aceptar que la 4T haga lo que no aceptaríamos en un gobierno de distinto signo?

La 4T cruzó una línea en el caso Zaldívar
Hernán Gómez Bruera / Fuera de Tono / Opinión El Heraldo de México

Es una exagerada distorsión hablar de un golpe de Estado al Poder Judicial, como lo ha hecho la oposición.

Mucho más comenzar a especular que esto podría ser la antesala de un presidente que busque reelegirse modificando un artículo transitorio de la misma forma que ha pretendido hacerlo el Senado con el ministro presidente Arturo Zaldívar.

Esa retórica es propia de una oposición extraviada.

Debemos reconocer, sin embargo, que la decisión del Senado fue incorrecta. Se actuó con ligereza y se tomó una decisión poco pensada, por decir lo menos.

Sabemos, incluso, que este gobierno se caracteriza por su desaseo legal y la poca importancia que le asigna al respeto a la legalidad.

Quienes simpatizamos con la 4T no podemos hacernos los distraídos. El asunto de fondo es hasta dónde podemos aceptar que este gobierno haga lo que no le aceptaríamos a uno de distinto signo.

Si un gobierno del PAN o el PRI estuviera intentando en estos momentos postergar el mandato del presidente de la Suprema Corte, violar abiertamente la Constitución, y extender el mandato de los integrantes del Consejo de la Judicatura (para así disciplinar a los jueces), estaríamos reclamando airadamente.

No estamos reaccionando de esa manera, probablemente, por confiar en las buenas intenciones de Andrés Manuel López Obrador.

Porque compartimos su agenda o parte de esta.

Por considerarlo depositario de una serie de virtudes morales y creer que el poder que logre acumular a través de estas y otras medidas será puesto al servicio de una buena causa.

En este caso, esa causa puede ser reformar el poder judicial para así combatir la corrupción y el nepotismo en su interior —lo que no necesariamente requiere prolongar los mandatos existentes— o incluso quitarle frenos al proceso de transformación que se plantea este gobierno por parte de jueces que no son independientes del poder económico.

Quizás tampoco elevamos un reclamo porque no somos ingenuos y sabemos que casi ningún proceso de transformación en la historia se ha logrado sin una cierta dosis de concentración política desde arriba.

Porque difícilmente se puede emprender una transformación con un Estado oligárquico, debilitado y fragmentado como el que tenemos y poner de acuerdo a los actores de ese mismo Estado.

Aún así, jugar con los plazos de cargos constitucionales no es inocuo. Hay límites que todos debemos respetar.

Porque el efecto péndulo existe y todo lo que hoy se hace desde la izquierda eventualmente podrá hacerse —con esos mismos instrumentos— desde la derecha y en perjuicio de las causas populares.

POR HERNÁN GÓMEZ BRUERA
HERNANFGB@GMAIL.COM
@HERNANGOMEZB

jram


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